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La monja Astorga lo hizo: otra ayuda para las travestis

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- La intensa tarea que desde hace más de diez años viene realizando Mónica Astorga, monja de clausura de las Carmelitas Descalzas de Centenario, a favor de las mujeres trans de Neuquén, alcanzó un nuevo hito el martes pasado cuando se le otorgó la personería jurídica a la organización que las agrupa denominada Vidas Escondidas.

Este reconocimiento legal como asociación civil tiene su importancia “para que se les abran puertas a estas mujeres que hasta ahora venimos cerrándoles toda la sociedad”. “Las discriminamos, las aplastamos, las ocultamos. Hay que ponerlas al frente, que se las respete, se las valore como son”, explicó la religiosa.

La organización cuenta con un lugar de contención y refugio para mujeres trans donde funcionan talleres de oficios, de costura y peluquería. El lugar está ubicado en Candelaria 180 de esta ciudad y fue gestionado en su momento por el obispo Marcelo Melani y por el actual, Virginio Bressanelli, quien solicitó que gestionaran la personería jurídica para donarles un predio que les permitirá llevar adelante una serie de proyectos y abandonar el ejercicio de la prostitución.

“Este es un sueño muy anhelado por nuestro grupo que nos dará la posibilidad de convertirnos en nuestras propias microemprendedoras, con el objetivo de una inclusión real”, explicó Luján Acuña, presidenta de Vidas Escondidas. Agregó que si bien el Estado neuquino está acompañándolas, tienen niñas, jóvenes y adultas con muchísimas necesidades. “Tenemos que evitar que nuestras mujeres trans lleguen a la calle”, apuntó.

Astorga señaló a su vez que en el predio está previsto “construir un hogar de día, cuartos para adultos mayores de la comunidad LGBT, un oratorio y talleres”.

El reconocimiento legal fue entregado por funcionarios del gobierno provincial.

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