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La mujer que alberga y contiene a los familiares que visitan a los presos

Mary Gallardo del hogar de la Pastoral Carcelaria les brinda un lugar a quienes vienen de otras provincias.

No importa el día ni la hora que lleguen a la ciudad de Neuquén provenientes de distintos puntos del país, en una humilde vivienda del barrio Villa Maria, María de los Ángeles Gallardo recibe cálidamente a los familiares de los detenidos que cumplen su condena en el Complejo Penitenciario de Senillosa. En el lugar, ubicado sobre la calle San Luis, funciona desde hace más de 15 años la Atención del Bernabito de la Pastoral Carcelaria, un hogar para personas de otras localidades que vienen a visitar a sus familiares encarcelados.

Mary, como la conocen todos, tiene 55 años y está a cargo del lugar. Su vinculación con los familiares de los detenidos es tan fuerte que vive en una vivienda construida al costado de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción. El hogar, que depende del Obispado de Neuquén, cuenta con tres habitaciones y doce camas.

“Me gusta mucho atender a quienes vienen a ver a sus familiares que están presos. Me gusta acompañarlos, escucharlos, atenderlos porque llegan con muchas dificultades”, explica a LMNeuquén mientras saluda a una mujer que llegó de Trelew para ver a su hijo detenido en la cárcel de Senillosa.

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Los familiares pasan seis días en este hogar porque para los que vienen de lejos se les permite visitar a los detenidos durante cinco días. “Muchos familiares llegan con muchos problemas y necesitan que los escuchemos, sienten que son discriminados al decir que tienen un hijo o un marido detenido. Hay que contenerlos y darle palabras de aliento”, señala.

“Muchos familiares llegan con muchos problemas y necesitan que los escuchemos, sienten que son discriminados al decir que tienen un hijo o un marido detenido. Hay que contenerlos y darle palabras de aliento”, señala la mujer de 55 años.

Francisco Flynn, conocido como Padre Paco, es el coordinador de la Pastoral Carcelaria de Neuquén. Destaca de Mary, como de aquellas personas que tienen contacto con los detenidos, que “son personas de gran corazón y de mucha perseverancia en el servicio a los hermanos privados de la libertad”.

Mary aclara que su función es atender a los familiares, sin embargo, confiesa que “me gustaría alguna vez entrar a la cárcel, estar con los detenidos y experimentar lo que se siente estar tras las rejas”.

Comenta que está disponible las 24 horas, los 365 días del año “porque muchas mujeres para aprovechar el día de visita llegan muy temprano, incluso de madrugada y tengo que estar lista a la hora que sea para recibirlas y darles la habitación, y sobre todo escucharlas”. Es la misma disposición de escucha que les ofrece Mary cuando los familiares regresan de la visita al detenido. “Son mujeres que ven a su esposo, a su novio, a su hijo en la cárcel, algunas regresan contentas y hay otras que llegan muy tristes porque no es fácil. Incluso escucho que cuando se preparan para llevar a sus hijos pequeños a la visita les dicen: ‘Vamos a ver a papá a la casa’ o ‘Vamos a ver a papá que está trabajando’”, relata.

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Mary hace más de quince años que se dedica a brindar atención y contención a los familiares de los detenidos en el hogar. Comenta que no podría hacerlo si no tuviera la compañía y comprensión de su esposo y sus hijos, uno de 26 que es policía, y otra de 23, a punto de recibirse de maestra. “Paso más tiempo acá que en mi casa en las 127 Hectáreas del barrio La Sirena. Mi esposo va y viene, sin su acompañamiento no podría hacer esto”, resalta.

Mary aclara que su función es atender a los familiares, sin embargo, confiesa que le gustaría alguna vez entrar a la cárcel, "estar con los detenidos y experimentar lo que se siente estar tras las rejas”.

Cuando el refugio está completo la convivencia entre los alojados “es buena porque se entienden lo que el otro siente que es lo mismo que le pasa a ellos, salen juntos para tomarse el colectivo hasta Senillosa, se acompañan mientras esperan para ingresar a la cárcel”.

Mary nunca pregunta por qué están detenidos, salvo que los familiares le cuenten. “Si quieren contarme el dolor que sintieron al verlo detrás de las rejas, los escucho; pero no pregunto, mi tarea es darle una palabra de aliento, una contención”.

A lo largo de estos años, escuchó miles de historias que le llegaron al corazón, que le dejaron marcas. “Todos los que llegan acá cargan con mucho sufrimiento, por eso siempre digo que hay que ponerse en la piel de estas personas. La mayoría hace un esfuerzo enorme para juntar el dinero, pagar los pasajes y mantenerse unos días mientras los visita. Es cierto, quienes están detenidos cometieron un delito, se equivocan en la vida, pero no por eso hay que olvidarse de sus familiares”.

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Mary muestra un cuaderno donde los familiares escriben el apoyo que les brindaron en el lugar. “Mary nos recibe como si fueramos de su familia. Me sentí como en mi propia casa”, escribió una de las mujeres que visitó a su marido en la cárcel.

Los mensajes que llenan el alma de Mary

Durante toda la charla, Mary no se apartó de un cuaderno Gloria de tapa blanda que en sus hojas los familiares dejan mensajes en los que expresan el apoyo recibido durante su estadía en el lugar.

“Es la segunda vez que vengo a este lugar, he sido recibida por Mary la cual es una excelente persona muy humilde y muy solidaria con nosotros que somos de pocos recursos y ella nos da la posibilidad de estar en un lugar acogedor para que nosotras podamos visitar a nuestros seres queridos”, escribió la mujer de un detenido en el cuaderno.

“Mary nos recibe como si fueramos de su familia. Me sentí como en mi propia casa”, escribió otra de las personas que llegó a la pensión del barrio Villa María. “Agradezco a Mary el trato que tiene hacia mí y que tenga este lugar porque si no sería imposible venir a ver a mi esposo”, escribió otra mujer.

Desde la cocina, Mary dice que cada tanto lee las páginas del cuaderno “porque me llena el alma para poder continuar en esta tarea de servir a los demás”.

Nunca pregunta por qué están detenidos, salvo que los familiares le cuenten. “Si quieren contarme el dolor que sintieron al verlo detrás de las rejas, los escucho; pero no pregunto, mi tarea es darle una palabra de aliento, una contención”, describe.

Reconocieron su tarea

El viernes 10 de diciembre, la Subsecretaría de Derechos Humanos, Diversidad y Pluralismo Cultural de la Municipalidad de Neuquén entregó un reconocimiento a María de los Angeles Gallardo por su labor como defensora de los derechos humanos. Además de Mary, otras personas y organizaciones de la sociedad civil recibieron el reconocimiento por su compromiso con la defensa y promoción de los derechos humanos en la provincia de Neuquén.

El reconocimiento le fue dado porque durante la pandemia acompañó a personas con vulnerabilidades.

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María de los Ángeles Gallardo recibió el 10 de diciembre un reconocimiento por su compromiso con la defensa y promoción de los derechos humanos otorgado por la Subsecretaría de Derechos Humanos, Diversidad y Pluralismo Cultural de la Municipalidad de Neuquén.

Durante la pandemia como los familiares de los detenidos no podían viajar por las restricciones, la Pastoral Carcelaria decidió brindarles un lugar a las personas en situación de calle, inmigrantes, víctimas de violencia de género, y a todos aquellos en situación de vulnerabilidad.

“La verdad que este reconocimiento no me lo esperaba. Fue algo hermoso porque puede contagiar a otras personas para servir al que sufre”, explica Mary.

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