"Fue lo peor que me pasó en la vida. Estuve 43 días preso. Los primeros seis días estuve atado. Después empecé a tomar conciencia, hasta el día 20 que empecé a recibir visitas. Mi mamá iba, pero me veía de lejos y yo no sabía que estaba. María iba por pedido mío y era una bocanada de oxígeno, me hacía muy bien. Era lo único que yo esperaba durante la internación. Tenía dos horas por martes y viernes. Pero no estaba consciente, estaba con muchas pastillas", agregó.