Diversas roturas aparecieron en las placas de cristal de la construcción, suspendida entre dos montañas a 180 metros de altitud.
Las autoridades locales explicaron que las roturas se habrían provocado por los propios visitantes, quienes, según sus informaciones, "tiraron termos" contra el suelo de cristal.
Los creadores del puente dijeron que sólo se trata de grietas en la primera de tres capas de vidrio con las que cuenta el puente. Aparentemente, el material es 25 veces más resistente que el de una ventana y es capaz de soportar todo tipo de impactos.
Lee Dong Hai, un turista que visitó el puente, dijo sentir miedo luego de escuchar el sonido que provocó la ruptura del vidrio sobre el que caminaba.
En su muro de la red social Weibo escribió que se fijó y que su pie estaba sobre la grieta que iba haciéndose más grande. Agregó que otros turistas también empezaron a gritar y que él los empujó para salir lo más rápido posible.
La pasarela, no recomendada para personas con vértigo, fue abierta a fines de septiembre. Une el pico del parque Shiniuzhai con la montaña del Buda de Piedra.
La estructura atrae a los turistas chinos porque transmiten la sensación de estar "volando", debido al cristal de la pasarela que deja ver el acantilado a los propios pies del que pasa por la vía.