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La saquearon y sospecha de albañiles

Le robaron a una vecina de las 127 Hectáreas a días de terminar las refacciones en su casa. Cree que fueron los albañiles que construyeron el paredón.

Neuquén.- Por casualidad o premeditación, a dos meses de mudarse a su ansiada casa, una vecina de las 127 Hectáreas sufrió el ataque de los delincuentes. Le llevaron hasta la tela con que iba a hacer las cortinas. Días después le advirtieron que un joven vendía sus televisores, aunque nunca lo pudo confirmar.

Oriana es empleada municipal desde hace 25 años. Con esfuerzo y paciencia logró tener su casa en octubre del año pasado cuando se inauguró el plan de viviendas ubicado al lado de La Sirena. Hasta el momento no tiene el servicio de gas, pero se arregla con un anafe para cocinar, que debió reponer luego de que se lo robaran en diciembre.

“Qué casualidad que los albañiles terminaron el sábado 17 los paredones y el martes 20 me entraron a robar a mi casa”, expresó indignada Oriana, quien decidió hacer pública la situación luego de leer lo que le pasó a la familia de Altos del Ruca Che, a la que desvalijaron cuando estaba de vacaciones.

Aquella mañana, los delincuentes rompieron la reja, reventaron la puerta de ingreso y se llevaron todo lo que encontraron.

“Me robaron dos televisores, un microondas, una anafe, una parrilla de la cocina, una cafetera, las telas para las cortinas y hasta unos peluches para mi futuro nieto”, detalló la vecina, quien agregó: “Sabían lo que iban a buscar, sólo abrieron un cajón porque buscaban plata. Lo que más me duele es mi notebook porque tenía un montón de fotos”.

Se comunicó con la Policía. “Sacaron fotos nomás, me hicieron llenar un formulario, pero no tomaron nada de huellas, siendo que en la pared de la cocina había manchas de sangre y estaban las manos bien apoyadas”, resaltó Oriana con impotencia.

A la fecha, no tuvo novedades de sus pertenencias. “Un día me llamaron para decir que un joven de un barrio cercano estaba ofreciendo mis televisores”, relató indignada, aunque nunca pudo chequear si esa versión era verdad.

“Lo peor es no poder confiar en la gente que trabaja en tu casa, ya que los albañiles eran los únicos que conocían mis horarios y sabían qué había en la casa”. Oriana, víctima. Es una empleada municipal que vive en las 127 Hectáreas

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