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La temperatura llegó a 37° y el centro de la ciudad se vació

Los que no pudieron escaparse este finde XXL, eligieron entre el aire acondicionado y el río. A pesar del poco movimiento, algunos locales decidieron abrir.

Durante el lunes feriado del fin de semana extra largo, hubo poco movimiento en el centro de la ciudad. Con 37 grados que calentaron el cemento, los neuquinos que no pudieron viajar eligieron quedarse en sus casas bajo el aire o el ventilador. “Es el primer feriado puente que la gente puede viajar, así que aprovecharon para irse y eso se vio en las calles y en las mesas de los restaurantes”, explicó a LMN Mauricio Giménez, mozo de La Nonna Francesca.

Desde hace años que el hombre se dedica al rubro y no está acostumbrado a trabajar los días festivos. De hecho, es una novedad para el sector gastronómico abrir sus puertas los feriados. “Generalmente estos días no abrimos, pero dadas las condiciones económicas, nos sirve”, explicó Octavio Ramírez, dueño del restaurante El Tío. Y agregó: “También es una oportunidad de salir para toda la gente que no se pudo ir de vacaciones estos feriados”.

Casi todos los restaurantes trabajaron al 50 por ciento de la capacidad habilitada en pandemia. Es decir, a un cuarto del local. “Está bastante tranquilo, solo sale la gente que no se fue de vacaciones y puede aprovechar para venir a comer”, explicó Giménez.

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Restaurante El Tío.

Aunque los termómetros marcaron 37 grados centígrados, en el cemento del centro neuquino se podían percibir al menos un par más. Con una circulación disminuida por el éxodo desde la capital hasta la cordillera, quienes se quedaron en la ciudad optaron por evitar las principales avenidas y pasar el día en el río.

Desde temprano ya se vieron las primeras familias en los balnearios municipales. “Mucha gente se fue pero no todos tenemos la posibilidad económica”, explicó Marcela Fernández, una de las bañistas que se acercó a la costa, junto a sus hijas. Allí almorzaron y se refrescaron en un feriado en el que el calor no dio tregua. “Acá o donde sea la idea es descansar”, sentenció.

Con el estancamiento de los casos de coronavirus en la región, la posibilidad de disfrutar de una temporada de verano surgió con fuerza en la provincia. “Se está volviendo un poco a la normalidad y eso se ve en los feriados, que siempre fueron malísimos para las ventas en Neuquén capital y este no es la excepción”, agregó Octavio Ramírez.

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Por los feriados, la gente no transitó por el centro.

Si bien en el comienzo de la pandemia los comerciantes no dejaban pasar ninguna oportunidad para mejorar su situación, la realidad parece haber cambiado para su facturación. Meses atrás, cuando la respuesta que le daban a LMN era que necesitaban trabajar los feriados igual, ahora los locales de ropa optaron por cerrar sus puertas y dar descanso a sus empleados.

Solo algunos bazares y kioscos abrieron para aprovechar la circulación de paso hacia el río. “La ciudad está reactivando su economía y no solo se ve en el rubro gastronómico. Se ve en todo. La gente está perdiendo el miedo y desde el municipio están dando más libertades”, explicó Ramírez.

Durante el fin de semana largo, la provincia mostró dos caras que habían quedado en el recuerdo. Por un lado, con la habilitación del turismo el pasado 1° de diciembre miles de neuquinos disfrutaron el finde largo para vacacionar. Por el otro, una ciudad vacía que miró de reojo las costas de la región.

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