"A estas familias se las asistió con nylon, frazadas, víveres y agua potable", informo la subsecretaria de Desarrollo Social y Derechos Humanos, Ana Luján. Asimismo, detalló que "se han hecho los relevamientos correspondientes y se visualiza acumulación de agua, pero la gente ya está más relajada y contenida. La continua comunicación por prevención ha llevado a los vecinos a prepararse mejor ante los cambios climáticos".
El municipio trabajó en estas tareas junto con Defensa Civil. Al cierre de esta edición se esperaba la posibilidad de una nueva precipitación, por lo que las dos áreas permanecían en alerta.
La fuerte lluvia que cayó en la capital neuquina trajo algo de alivio por las altas temperaturas previas.
Sin embargo, hubo sectores que volvieron a traer muchas dificultades para la circulación. Barro, extensos charcos y verdaderos pozones en calles de mucho tránsito eran la postal reiterada en buena parte de la jornada.
También en el centro, algunas esquinas implicaban que los vecinos tuvieran que hacer maniobras para cruzar la calle.
La semana previa, a la espera del aguacero, el Municipio había salido a limpiar los canales para que la ciudad pudiera escurrir mejor el agua de lluvia. Se quitaron electrodomésticos y animales muertos: es el otro problema de la capital, la acumulación de residuos en estos canales, que hacen difícil que el agua pueda seguir en dirección al río.