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La visitaron ladrones 2 veces en un día

Es una joven kinesióloga a la que primero le robaron dos ruedas del auto y luego volvieron y quisieron meterse por la fuerza a su consultorio.

Neuquén.- “Lo bueno es que me robaron las cubiertas y no me entraron al consultorio porque el auto estaba justo en la puerta”, se había consolado una joven kinesióloga luego de que los robarruedas le llevaran los dos neumáticos traseros. Pero, trece horas después, una mujer intentó entrar a robarle al consultorio.

Eran las 4 del jueves cuando dos efectivos llamaron a su puerta. La vecina de al lado había alertado al comando policial al ver a dos ladrones sacarle las ruedas al auto de Manuela, la kinesióloga. “El perro (un caniche toy) empezó a ladrar y ella los vio por la ventana. Levantaron el auto a mano, sacaron las cubiertas y lo tiraron al piso”, explicó la joven de 30 años sobre el accionar de los robarruedas. Contó que el Ford Fiesta tiene un mes y medio y tuvo que ponerle su rueda de auxilio y la de otro vecino para poder ir al seguro.

La odisea continuó

Luego de pasar una mañana entre la comisaría para radicar la denuncia y el seguro del vehículo, retomó sus actividades en el consultorio. A las 17, entre un paciente y otro aprovechó a llamar a su padre para contarle las novedades del seguro. En eso sonó el timbre.

“Justo estaba hablando por teléfono, abrí y era una mujer que venía con una botella. Le pregunté si necesitaba algo y me dijo ‘dame agua’, a lo que le respondí que no tenía. Entonces intentó abrir la puerta, la cerré y seguí hablando como si nada”, relató Manuela. Confió que no le gustó la actitud y trabó la puerta con su pie desde adentro. A los dos minutos cayó su próximo paciente, quien había visto la secuencia. “Le conté que me pidió agua y me dijo que su intención era robar”, sostuvo y aclaró que el paciente le detalló que, tras no dejarla pasar, la mujer se fue hasta un grupo de hombres, se subió a una moto con ellos y se fueron.

Se enteraron por el diario

“Después de que sacaron la nota en el diario cayó el comisario para ver qué había pasado porque eso no lo había denunciado”, narró y resaltó que una vez que se fue su paciente, llamó al móvil que había a una cuadra y les contó lo sucedido, pero que la respuesta que le dieron fue insólita. “¿Qué querés que hagamos? ¿Cuál pensás que es la solución?”, le dijeron. “Por suerte no fue nada grave. Las cubiertas se reponen”, concluyó Manuela tras la odisea vivida.

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