Neuquén > Es difícil imaginarse que Adriana Varela haya tenido alguna vez temor de interpretar un tango. Sin embargo, cuenta que le pasó muchas veces con canciones como “Afiches” o “Sur”, que Roberto “Polaco” Goyeneche, su mentor, le insistía que cantara y que ya habían sido interpretadas por grandes maestros como el propio Polaco, Julio Sosa, Edmundo Rivero y hasta el enorme José Larralde.
“No te olvides que vengo del palo del rock y cuando empecé a cantar tango todo era como demasiado fuerte para mí, demasiado bien hecho. Entonces era complejo meterme en determinados tangos. Pero, bueno, ya perdí un poco el miedo a eso”, dice La Gata, esa a la que Cacho Castaña definió mejor que nadie en un tango que lleva su nombre.
“Es una radiografía realmente mía”, dice la cantora de Avellaneda sobre los versos que su amigo le dedicó diez años atrás, y que la describen como “atorranta”, “medio loca”, y a su canto como un “gemido”, más bien “un decir”.
La elegida
Siempre rompiendo reglas, “la Varela” -como le dicen algunos- irrumpió ya de grande en la escena de la música popular porteña. Tenía treinta y pico y sin embargo su llegada marcó un quiebre entre las voces femeninas del género.
No por nada el Polaco -que en el '94 participó en “Corazones perversos”, su tercer disco- la señaló y dijo: “Es ella”, y decidió cobijarla cuando la vio cantar por primera vez. Así le "escribió" una suerte de mandato, el único del que La Gata no pretende librarse.
La cantante, que en enero grabó en Punta del Este un disco en vivo -el noveno de su carrera-, que está próximo a salir, ingresó al mundo del tango por la puerta grande. Contó con el apoyo de todos los más importantes referentes del género y eso no sólo le marcó un camino, sino que le dio una escuela irremplazable. A través de esos compositores, poetas y cantores, La Gata encontró un pasadizo directo al Buenos Aires de la bohemia.
Elegida por muchos cantautores como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat o Jaime Roos, con quienes hoy cultiva una profunda amistad, Varela contó que en sus primeros años con el tango tuvo la suerte de encontrarse con el Polaco, con Atilio Stampone, Lepolodo Federico, Horacio Salgán y Chupita Stamponi: “Toda gente que de alguna manera me adoptó y me defendía mucho”.
Buscando a los sabios
Inmersa en un mundo varonil, de compadritos y arrabales, para ella su ingreso a ese universo fue “maravilloso”.
“Me di cuenta a lo largo de los años que fui a buscar a esos hombres sabios. Esos que en realidad no estaban pulseando nada con la mujer, sino que estaban, de alguna manera, fluyendo en su madurez, su arte. Entonces para mí era conocer, a través de su palabra, el Buenos Aires que no conocí. Además, no han sido machistas para nada. Al contrario, me encontré con tipos muy divertidos, muy modernos y muy jóvenes, aunque fueran grandes de edad”, explicó.
Pero esos fueron los grandes padres del tango. A la hora de hablar de las mujeres que hicieron historia, Varela -que dice que el tango es esencial y por ende vanguardia (porque es allí donde nacen las vanguardias “en la esencia y no en la apariencia”)-, no duda en mencionar a su “gran amiga” Nelly Omar, aquella mujer con “pena de bandoneón” a la que Homero Manzi le dedicó “Malena” y que el año pasado murió, luego de más de un siglo de vida.
Entonces, ¿se va quedando sola La Gata? Definitivamente, no. Ella asegura que hay mucha sangre nueva en el tango, “lo que sí perdemos son referentes, como si fueran padres muy grandes, muy importantes”.
Insuperables
Declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el tango tiene cada vez más cultores en todo el mundo: las milongas se multiplican a lo largo del globo; bailarines profesionales y amateurs lo eligen, e incluso las bandas de rock y otros géneros deciden incorporarlo como un elemento de fusión. Sin embargo, al momento de pensar en “renovación”, para La Gata que incluso colaboró en proyectos como Bajo Fondo desde la poesía es difícil pensar en alguien que pueda superar a los escritores de la vieja guardia.
“Ha habido formas de interpretar, maneras de jugar con lo tanguero. De cualquier manera, es muy difícil superar o igualar a Manzi, (Enrique) Cadícamo, a los Contursi (José María y Pascual), Celedonio Flores... Son tipos que han tenido un Buenos Aires muy jugoso. Es muy complicado escribir un tango como esos que escribían, al lado de un shopping. No es muy inspirador. Antes la bohemia era real, y eso como que se perdió”, dice, y ante la idea de si es posible componer un “buen tango” desde un horizonte lejano al del puerto y al Río de la Plata, Varela abre el juego y avala que “desde el lugar del alma, de la esencia propia, se puede escribir lo que se quiera”.
Ganadora de dos premios ACE que entrega la Asociación de Cronistas de Espectáculos, dos premios Gardel y un Konex, que la consideró entre las mejores cinco cantantes femeninas de tango, Adriana describe su conexión con las canciones como “totalmente pulsional, emotiva. Es algo que me tiene que pegar en un lugar que sea de piel, de vibración, totalmente irracional. Algo que me emocione, que me llegue desde un lugar no pensado”; y en ese proceso puede ocurrir que redescubra un tango. Algo que le pasó con “Sur”, cuando se enteró que Manzi lo escribió sabiendo que estaba enfermo y que iba a morir: “Ahora, cuando lo canto lo dimensiono de otra manera. Esas cosas me van pasando”.
Una característica, no una virtud
Neuquén > Su particular forma de interpretar, de voz áspera y casi recitando, le ha valido a La Gata similar cantidad de críticas y halagos. Sin embargo, Varela se reconoce rebelde y asegura que esa es una característica, no un mérito, en ella. “Hago lo que quiero. Elijo el camino de menos guita, pero el de más libertad”, dice y sabe que esa actitud, a fuerza de rupturas, la ha llevado a ganarse un lugar en el extenso territorio de las grandes voces latinoamericanas, junto a incuestionables cantoras como Mercedes Sosa, Chavela Vargas o Violeta Parra.
“Me veo en ese mapa”, medita y agrega: “Más allá de las comparaciones y los registros, me siento parte de esas mujeres. Esas minas son como medio guerreras además, y en ese sentido me siento así también. Absolutamente me veo como alguien que pateó tableros. Ahora me doy cuenta de eso, antes no”.
PARA AGENDAR
Después de siete largos años de ausencia, Adriana Varela llegará al Cine Teatro Español acompañada de un trío. La cantante de Avellaneda se presentará el viernes, a las 22, con clásicos de todos sus discos, algunos temas nuevos incluidos en su trabajo en vivo, grabado recientemente, y canciones “a la carta”. Las anticipadas se pueden conseguir en eventpass.com.ar y en la boletería de la sala. Los precios van desde $260, en platea C, hasta $320, en el sector VIP.