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La zona bancaria y Leloir son imanes para las multas

Los dos sectores concentran la mayor cantidad de infracciones.

ana laura calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

La zona bancaria concentra casi todas las multas de tránsito de la ciudad. Son siete cuadras caóticas que se llenan de autos mal estacionados. Los que van a trabajar o a hacer trámites al centro, en el afán por dejar el coche lo más cerca posible, obstruyen rampas y garages e ignoran los carteles de advertencia. El otro sector con gran cantidad de infractores es la calle Leloir, donde muchos se detienen sobre el separador de carriles, aun cuando saben que está prohibido.

Hay tantos conductores que hacen trampa en el área bancaria, que los inspectores municipales directamente organizan los operativos de control ahí. La zona es compleja y abundan los que cruzan en rojo o dejan el auto en doble fila, pero la figurita repetida al labrar las multas son los que estacionan en cualquier lado, perjudicando a los demás.

El director municipal de Tránsito, Facundo Churrarín, señaló que hay 700 metros donde las actas de infracción son moneda corriente. “Tenemos más que nada las dos primeras cuadras de Juan B. Justo, la primera cuadra de Rivadavia y la Avenida Argentina, de Independencia a Alderete”, detalló.

Dijo que esa zona, rodeada de bancos y comercios, es la que más trabajo les da a los inspectores. Agregó que, por eso, “el trabajo principal de control de tránsito a la mañana se concentra en ese lugar, porque justamente tenemos la mayor cantidad de vehículos y también la mayor cantidad de contravenciones”.

Contó que, entre el enjambre de automovilistas que tratan de avanzar, hay muchos que no respetan las reglas “pero nada se compara con los que estacionan en lugares prohibidos; esa sería como la vedette de las infracciones”.

Leloir

La segunda zona caliente en cantidad de multas es la calle Leloir, desde la Avenida hasta la Legislatura. En esas ocho cuadras, el principal problema también son los autos mal estacionados. Ahí el control se realiza en general con motoristas que circulan sacando fotos.

“Nos pasa más que nada en el separador, tanto en la mano norte como la sur, donde ahora estamos pintando los cordones de rojo y colocando señalización, porque dejan muchos vehículos en esa parte”, explicó Churrarín.

Sin problemas

Aclaró que “en Doctor Ramón funciona bien y no estaciona absolutamente nadie, pero en Leloir es problemático porque tiene una densidad demográfica importante más las oficinas públicas del Concejo, la Legislatura y la Ciudad Judicial”.

Fuera de esas dos zonas, el tercer foco de infracciones es la periferia del estacionamiento medido. Allí, una vez más, la multa más frecuente es por estacionar mal. El funcionario razonó que “esa es gente que escapa a tener que pagar pero quiere dejar el auto cerca y usa una entrada de garage u obstaculiza a otro vehículo, aunque son falencias en menor cantidad que las del centro”.

Remarcó que en Neuquén las infracciones se cometen por una cuestión “cultural” y que llevará tiempo lograr que los vecinos respeten las normas de tránsito.

“A todos les gusta dejar el auto en la puerta del lugar al que van y nadie quiere caminar unas cuadras. Eso es un dato interesante para que lo analice algún sociólogo, que pueda explicarnos por qué nos comportamos así”. Facundo Churrarín. Director de Tránsito

780 pesos cuesta una multa de tránsito.

La sanción puede llegar a los 3900 pesos. El monto preciso lo determina el juez de Faltas. Si el infractor se acerca voluntariamente a pagar, le descuentan el 50%.

Más allá de estos valores, todos los días se multiplican las multas de tránsito, especialmente por estacionar en los lugares donde está prohibido.

Miles de vehículos circulan diariamente por las zonas más “calientes” que tiene la ciudad en materia de tránsito y estacionamiento. Allí llueven multas.

Ven la grúa y corren para salvar sus autos

Para quienes dejan el auto mal estacionado en el microcentro, el mayor temor es al paso de la grúa. Cada vez que el Municipio usa esa herramienta para remover los coches en infracción, decenas de oficinistas salen apurados de los edificios cercanos para correr su vehículo y evitar que se lo lleven.

Facundo Churrarín, director de Tránsito, contó que utilizan la grúa para operativos puntuales y saben que su sola presencia provoca una estampida de infractores. Todos intentan llegar a tiempo a la vereda para salvar su coche y evitar la sanción. “Al ver que sacamos uno o dos autos, ahí la gente nos empieza a mirar por las ventanas de los edificios y salen corriendo rápidamente para llevarse el auto a otra parte”, relató.

Los que retiran sus vehículos, en pocos minutos, liberan varias rampas de discapacitados, garages obstruidos y espacios marcados como reserva.

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