{# #} {# #}
Un panel de 13 expertos, independiente a la OMS y encabezado por Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda, y Ellen Johnson Sirleaf, expresidenta de Liberia, advirtió sobre la tardanza en declarar el estado de emergencia y las trabas burocráticas en el organismo que preside Tedros Adhanom Ghebreyesus.
También cuestionó la debilidad y falta de autonomía política y financiera, además de determinadas acciones realizadas sin basarse en las evidencias científicas, sin tener en cuenta las enseñanzas del pasado, la inequidad y falta de preparación.
El grupo de expertos, que pasó los últimos ocho meses analizando rigurosamente las pruebas de cómo la enfermedad se extendió por todo el planeta, y cuáles fueron las respuestas a nivel nacional e internacional, calculó que la pandemia tuvo un impacto económico mayor que el de la Segunda Guerra Mundial.
El “Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia” fue creado por el director general de la OMS, en respuesta a una resolución de la Asamblea de la Salud que pedía una revisión imparcial y exhaustiva de las experiencias adquiridas, y las enseñanzas que surgen del año último. Pese a eso, sus conclusiones no fueron concesivas.
“El fracaso ante este virus que ya causó más de 3,3 millones de muertes se debe a una miríada de fallas", dijo Sirleaf, durante la presentación del informe. "En parte, faltó aprender del pasado. Hay muchas revisiones de crisis sanitarias previas que incluyen recomendaciones sensatas. Sin embargo, están juntando polvo en sótanos de las Naciones Unidas. Muchos expertos advirtieron que una pandemia era inminente y que los países debían prepararse, y sin embargo, aquí estamos", lamentó.
"Nuestro informe muestra que la mayoría de los países no habían fortalecido sus sistemas ni invertido lo suficiente en recursos humanos y materiales. Los médicos actuaron rápido cuando detectaron una neumonía desconocida en pacientes. En Wuhan, los laboratorios actuaron rápido y los medios mostraron los beneficios de la velocidad en la difusión de las noticias, pero luego los sistemas que debían validar y responder a esta alerta fueron demasiado lentos. No actuaron lo suficientemente rápido para enfrentar a un patógeno respiratorio”, observó.
El informe evalúa que el sistema vigente no es el adecuado para prevenir la propagación de un patógeno altamente transmisible, el tiempo que transcurrió entre que se notificaron los primeros casos de una neumonía atípica (a mediados de diciembre) y la declaración del estado de emergencia de salud pública internacional fue demasiado largo, que febrero fue un mes perdido durante el cual muchos países podrían haber tomado medidas para contener el SARS-CoV-2 y evitar la catástrofe sanitaria, social y económica mundial que todavía persiste.
“Los procedimientos y regulaciones con las cuales se maneja la OMS no son conducentes para enfrentar una pandemia de estas proporciones", sentenció Clark. "Creemos que la emergencia pública de preocupación internacional podría haberse declarado el 22 de enero. Febrero fue una oportunidad perdida, porque numerosos países prefirieron ‘esperar y ver’. Algunos, hasta que no se llenaron las camas de UTI no actuaron y para entonces ya fue muy tarde", agregó.
"En ese momento, en lo concerniente a equipos de protección personal y recursos terapéuticos, fue como en el juego de ‘el ganador se lleva todo’, y las infecciones y muertes se dispararon. También notamos que hubo otros que negaron la gravedad de la enfermedad, sembrando de ese modo desconfianza hacia la ciencia entre sus ciudadanos. Eso tuvo consecuencias mortales”, sostuvo.
Además de identificar errores, los integrantes del Panel hicieron una serie de recomendaciones y propusieron una ambiciosa reforma del sistema de alerta. La propuesta incluye:
“Un nuevo patógeno podría emerger en cualquier momento. Se necesita un liderazgo más fuerte. Creemos que la OMS es débil y necesita verdadera independencia política y financiera. Debería tener el poder de investigar brotes rápidamente, con derecho de acceso garantizado y con la posibilidad de publicar información sin la aprobación de los estados miembros. Debería aplicarse el principio precautorio cuando fuera necesario, como en el caso de las infecciones respiratorias. Estamos convocando a la organización a explicitar metas y puntos de referencia cuantitativos para la preparación y respuesta frente a una amenaza global”, manifestó Clark.
El Panel también llamó a las naciones de altos ingresos, que cuentan con una reserva de vacunas suficiente para una cobertura adecuada, a comprometerse a proporcionar a los 92 países de ingresos bajos y medios al menos mil millones de dosis de vacunas de aquí a septiembre de este año. Y mil millones más para mediados del año próximo.
“Nuestro mensaje es simple y claro: el sistema actual falló y si no actuamos para cambiarlo ahora, no nos protegerá de la próxima amenaza pandémica, que podría ocurrir en cualquier momento. Las estanterías de los archivos de las Naciones Unidas y de las capitales de los países están llenas de informes y revisiones de crisis de salud. Si se hubieran atendido sus advertencias, habríamos evitado la catástrofe en la que nos encontramos hoy. Esta vez debe ser diferente”, sobrayó Sirleaf.
Se calcula que por esta crisis sanitaria hasta 125 millones de personas se vieron empujadas a la pobreza extrema, que la violencia doméstica y de género alcanzó niveles sin precedente, y que 72 millones de niños en edad escolar corren el riesgo de no volver a la escuela. Además, en 2020, el mundo perdió US$ 7 mil millones, más que el PBI de todo el continente africano en 2019. “La pandemia provocó la conmoción más profunda en la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial”, afirman los expertos.
Entre los aciertos, el panel señaló el trabajo de médicos, parteras y trabajadores comunitarios que tomaron grandes riesgos y siguen haciéndolo, los beneficios del acceso abierto al conocimiento y la colaboración. “Hubo también países de distintos niveles de ingresos y sistemas políticos que respondieron bien en los primeros 90 días. Fueron aquellos que se basaron en las evidencias y comprometieron a sus comunidades a través de una comunicación transparente”, concluyó Sirleaf.