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Las casas históricas tienen una vida gastronómica

Decenas de edificios familiares se convirtieron en restaurantes.

Mario Cippitelli

cippitellim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Alguna vez fueron casas de familia, con mucha historia. Algunas tan viejas que fueron parte del paisaje de los primeros años de la ciudad de Neuquén. Otras que albergaron a grandes protagonistas de la capital cuando todavía era un caserío y había más sueños que realidades en este rincón de la Patagonia.

Todas tienen algo más en común: una gran superficie y una ubicación estratégica en el centro de la ciudad que las hace irresistibles a la hora de convertirse en un espacio comercial destinado a la gastronomía.

Por lo general, estas viejas casonas mantienen el estilo arquitectónico original y hasta pequeños detalles como los pisos, paredes y techos, que le dan una calidez especial a estos nuevos espacios de esparcimiento.

Tal vez una de las más viejas es la que está ubicada en la intersección de Belgrano y Diagonal 9 de Julio, donde en la actualidad funciona una pizzería. Antes de que se instalara este comercio, la casa perteneció a los Ferragut, una tradicional familia neuquina. En ese lugar también funcionó una carnicería con el apellido del dueño.

Pero mucho antes de esta familia, la vieja construcción de principios del siglo albergó a uno de los primeros gobernadores que tuvo Neuquén: Eduardo Elordi (1906-1918). En esa casa el mandatario impulsó numerosas políticas para poner en marcha a la capital neuquina, que recién había nacido como tal. Años después, funcionaría allí la Jefatura de Policía.

La construcción hoy se encuentra dividida entre lo que fue la casa y el enorme salón utilizado como restaurante. Son ambientes amplios que fueron restaurados pero mantienen las líneas de aquella antigua construcción.

Lo mismo ocurre con la casona donde vivió el intendente Miguel Mango, construida en 1924, que tiene una amplia galería con un patio interno propio de las construcciones de la época. En ese espacio hoy funciona un pub que guarda la misma fachada de entonces, con las tradicionales aberturas de madera. Allí también funcionaría la Escuela Profesional de Mujeres.

“Son muy buscadas para restaurantes y confiterías por las grandes dimensiones que tienen y porque la gran mayoría está ubicada en zonas muy céntricas”, confió un operador inmobiliario a LM Neuquén. ¿Cuánto se puede llegar a pagar de alquiler por estos edificios? Es muy difícil establecerlo. “Depende de la superficie y la decisión de los dueños, pero son muy costosas”, reconoció.

Otra de las casonas tradicionales de la ciudad que hace muchos años fue reconvertida en confitería es la vivienda que alguna vez ocupó la familia Salcedo, un apellido muy tradicional en Neuquén. Ubicada a metros de la municipalidad de Neuquén, es uno de los edificios más grandes que hay y cuenta con un patio amplio (ahora cubierto) que también es aprovechado para sumar mesas al restaurante dedicado a pizzería y restobar. El dato curioso es que se mantuvo un añoso árbol que tiene una salida por el techo translúcido, lo que permite el paso de la luz durante todo el día.

La casa tiene una belleza arquitectónica muy particular. De estilo Tudor, es de dos plantas unidas por una escalera muy elegante que nace casi en el medio del salón principal. En el patio, otra escalera también comunica ambas superficies.

Otra vivienda que fue rápidamente adaptada como casa de comidas es la que está ubicada en la calle Rivadavia, frente al Automóvil Club Argentino. La casona perteneció a uno de los primeros jueces que tuvo la región: el doctor Mateo Fabani.

La construcción, rediseñada para que funcione un restaurante moderno, cuenta con distintos ambientes bien diferenciados (por ciudades y países del mundo) que de alguna manera reflejan la vida del histórico juez. Un patio cervecero genera un ambiente gastronómico más para esta hermosa casa que tiene mucho de historia local.

En la ciudad hay decenas de viviendas que tuvieron el mismo destino. Fueron los hogares de familias pioneras con historias personales y algunas que son parte del patrimonio de la ciudad. Todas se mantienen como entonces pero ahora funcionan como espacios de recreación, recibiendo a miles de personas que no saben que dentro de esos edificios hay pequeños relatos de la historia política y social de Neuquén.

Detalle: Muchas casas conservan adornos originales de las familias que allí vivieron.

Codiciadas por el crecimiento

A medida que la ciudad de Neuquén va creciendo, son cada vez más las casonas céntricas que dejan de ser ocupadas por sus dueños para destinarlas a locales comerciales. Cuando se trata de superficies muy grandes, constituyen espacios ideales para la instalación de restaurantes, pubs o cervecerías, lugares muy concurridos por su estratégica ubicación en pleno corazón de la capital neuquina.

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