El 13 agosto de 2014, al mediodía, se desató la furia de los vecinos del barrio TCI. Todo había comenzado por un robo seguido de la agresión contra un joven protagonizado por los Felipitos.
Ante estos hechos, los vecinos reaccionaron incendiando la casa donde vivía la familia Soazo, ubicada en calle Cóndor entre Saladillo y Maestro Lucero. Unos 20 días antes, la Policía había allanado la vivienda por una presunta vinculación con un violento robo armado ocurrido en el Bajo.
Un año más tarde, el 2 de noviembre de 2015, les tocó a sus primos, los Bin Laden. Cansados de que les roben, los vecinos decidieron hacer justicia por mano propia y les quemaron y demolieron la casa que tenían en Toma La Familia. Los que lideraron la salida de los Soazo fueron los Chavos, una banda antagónica con la que mantenían conflictos territoriales vinculados al narcomenudeo.
12 días pasaron del último intento de desalojo a Jésica Soazo en Valentina Sur.
Ese día, el desencadenante había sido el enfrentamiento de Javier Soazo (en ese momento menor de edad) con un verdulero de calle Copahue, quien al oír tiros, le había pedido al adolescente “que la cortara”. Sin embargo, el mensaje no fue bien interpretado y el joven amenazó al comerciante con un arma de fuego.
Por último, hace apenas 12 días, también molestos por los robos, los vecinos de Valentina Sur intentaron prender fuego el departamento donde vive Jésica Soazo.
En esta oportunidad, el rápido accionar de los bomberos evitó que las llamas se propagaran y sólo hubo daños parciales.
No siempre que hubo incidentes con los Bin Laden la Policía resguardó la integridad de los jóvenes y sus bienes. De hecho, cuando los echaron de Toma La Familia, liberaron la zona para que los vecinos actuaran contra ellos.
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