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Las medialunas y tartas de Plottier que conquistaron Neuquén

Pablo Bugnot contó la historia de Frambuesa & Chocolate, la panadería que comenzó hace 25 años como un barcito para almorzar y que la rompió con sus facturas y pasteles con frutos rojos.

De las computadoras y las matemáticas, a meter la mano en la masa y pegarla sin siquiera buscarlo. Un negocio para canalizar el amor por la cocina que terminó convirtiéndose en un verdadero tanque que traspasó los límites de Plottier para conquistar los paladares de Neuquén Capital.

Una hazaña insospechada para una joven pareja que en 1993 se animó de dejar Buenos Aires atraída por la calma y una posibilidad laboral en el Alto Valle y que cuatro años después decidió poner un cafetería para sumar una opción de desayunos y almuerzos a la poca oferta gastronómica que existía en aquel entonces. El resultado no fue el que esperaban, sino mucho mejor.

El manojo de medialunas que hicieron casi como un souvenir -para acompañar un café- marcaron el rumbo y le dieron forma a Frambuesa & Chocolate, un clásico que sumó fieles desde el centro de Plottier y que llegó a la capital neuquina ya como una marca registrada para seguir creciendo.

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"En abril cumplimos 25 años, toda una vida", dijo Pablo Bugnot mirando un poco para atrás, casi sin poder caer en la cuenta del camino que recorrió junto a su pareja, María Alejandra Díaz, la mentora del proyecto que les cambió la vida.

"Nosotros llegamos a Plottier en el 93'. Nos vinimos de Buenos Aires porque me ofrecieron trabajar en la planta de agua pesada, en lo que ahora es ENSI. Yo me dedicaba a sistemas y, como mi mujer era docente, era fácil el cambio de trabajo. De hecho empezó a dar clases en la Universidad Nacional del Comahue y en un colegio secundario en Plottier", contextualizó Pablo en una suerte de prólogo.

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"Ella cocina muy bien, le gusta, preparaba tortas, tartas y de a poquito los amigos nos empezaron a encargar. Un día decidimos tirarnos a la pileta y pusimos un negocio que originalmente era un lugar para almorzar, para tomar algo, porque no había espacios así en Plottier. Dijimos 'ponemos sanguchitos, alguna torta, café', y empezamos a hacer unas medialunas para acompañarlo. Una docena para la gente que iba a tomar un café. Era muy incipiente. Año 97´, 98', no habían muchas personas que fueran a hacer eso, que tuvieran ese hábito. La gente empezó a venir, pero a comprar las medialunas y se las llevaban todas. Así que comenzamos a hacer más", señaló Pablo, en relación a los inicios en una vieja casa ubicada en la esquina de Chos Malal y Sarmiento, frente a la plaza San Martín.

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El primer local de Frambuesa & Chocolate en Plottier.

"Así fue como la gente nos fue llevando a lo que hoy es el negocio, que es más panadería. Un día vino un cliente, el farmacéutico, y me dice: 'Che, las medialunas son muy ricas, podrías ponerle dulce de leche para variar un poquito'. Y ahí empezamos a ponerle dulce de leche, pastelera, frambuesa; empezamos a hacer masas, tortas y fuimos mutando. Lo que sí se mantuvo fue la cafetería", aclaró.

Aggiornarse para encauzar la propuesta en lo que dictaba el palpitar de sus clientes llevó tiempo y esfuerzo. "Nunca habíamos tenido un negocio, aprender a manejarlo no fue fácil, fue todo de a poquito. Mi mujer había hecho unos cursos en Buenos Aires de repostería porque a ella le gustaba. Eso ayudó. Tuvimos que comprar otro horno porque teníamos algo más bien básico", recordó.

"Fue muy lindo y muy arduo. Los primeros años fueron de mucho trabajo. Pocas vacaciones, mis amigos pasaban a comprar factura para ir a tomar mate al río y nosotros nos quedamos ahí, con el horno prendido, calor en verano", agregó entre risas.

"María Alejandra arrancó cocinando y atendiendo, yo le hacía compañía a la tarde porque trabajaba hasta las 16. Tener otro sueldo nos permitió comenzar sin tener ganancia en una apuesta a futuro. En el tercer año el negocio realmente empezó a funcionar y ahí ya nos dedicamos 100 por 100 a esto", manifestó, antes de explicar cómo eligieron el nombre de su emprendimiento.

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"A ella le gustaba mucho trabajar con frutos rojos, acá en Plottier había una chacra que producía, le empezamos a comprar. Hoy en día es común una tarta con frambuesas, pero en ese momento no. Ella hacía una con frambuesa y ganache de chocolate muy rica para los cumpleaños nuestros. Cada vez que nos reuníamos con amigos nos pedían que lleváramos la tarta de postre. Hoy es una de las cosas que más hacemos y que más vendemos, además de la factura", señaló.

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El crecimiento en Neuquén

Con el tiempo Pablo y María Alejandra pudieron dejar de alquilar y mudaron su negocio al frente de la vieja casa donde comenzó todo. Allí continuaron, hasta que hicieron pie en Neuquén sumando al proyecto a otros miembros de la familia.

"Todo fue de a poco, no esperábamos llegar hasta donde llegamos. Teníamos clientes de Neuquén -los seguimos teniendo- y algunos venían a desayunar los domingos. Siempre hablamos de poner algo allá. En un momento mi hermana, que trabajaba en YPF, se viene a vivir acá denuevo y decidimos abrir la sucursal de Carlos H. Rodríguez y Fotheringham.

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La sucursal de Frambuesa & Chocolate en Carlos H. Rodríguez y Fotheringham, Neuquén.

"Ella y mi cuñado se encargaron de administrar ese local, mientras nosotros seguíamos al frente del de Plottier con toda la elaboración. Estamos hablando de unos 11, 12 años ya", contabilizó. "Nos asombró mucho cuando lo pusimos en Neuquén porque la gente nos conocía. No sé si todo el mundo, pero fue fácil arrancar allá porque nos iba a buscar sabiendo que varias personas iban a Plottier a comprar", destacó, para luego precisar cómo surgió la idea de abrir un espacio en el alto en el que se pueden disfrutar de las delicias en un salón y en una amena terracita.

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"Siempre nos quedó la espina de tener un café en Neuquén y en el 2019 alquilamos un local en Caviahue y Santa Fe y lo pusimos. Nos agarró la pandemia, pero bueno, ahora está funcionando muy bien", celebró.

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La panadería-confitería de Frambuesa & Chocolaten en la calle Caviahue, en el alto de Neuquén.

A la hora de hablar del éxito de Frambuesa & Chocolate, Pablo postuló: "Nosotros hacemos facturas de muy buena calidad, están hechas 100 por 100 con manteca. Hoy en día hay muchas esencias, pastas raras. Nosotros seguimos trabajando como antes, con productos buenos. Ese es nuestro fuerte y la verdad es que tanto las facturas como las tartas se venden muy bien".

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Pablo y María Alejandra en la confitería-panadería de Frambuesa & Chocolate de Plottier.

En cuanto a la amalgama familiar que motoriza su empresa, reflexionó: "Tenemos una muy buena relación con mi hermana y mi cuñado, los cuatro nos llevamos muy bien. De Hecho en pandemia, la burbuja éramos nosotros con nuestros hijos". "La llevamos bien, lo cual es necesario porque el negocio creció y van pasando los años y uno quiere hacer las cosas más tranquilo. Ellos son más jóvenes y tienen mucho empuje", valoró.

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De cara al futuro, ya avizoran una cuarta sucursal. No obstante, sabe que para poder dar ese paso precisan hacer un cambio importante para garantizar el abastecimiento. "La producción siempre la concentramos en Plottier, aunque obviamente tenemos habilitación en Neuquén. Nosotros arrancamos con una cocina, hicimos una ampliación y ahora -al tener tres locales- no nos da para más. Por eso estamos armando una cocina en otro lugar de Plottier, que será cuatro veces más grande de la que tenemos ahora. En ese proyecto estamos", contó Pablo, antes de decir con orgullo que gracias a Frambuesa & Chocolate pudo "saber que se puede".

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"Arrancamos sin saber nada. No teníamos experiencia, ni mi familia ni la familia de mi mujer había tenido un negocio. Con esfuerzo y dedicación lo logramos. La satisfacción más grande es esa: salir de donde salimos y ver lo que es hoy. La gente nos ha tratado muy bien ", concluyó.

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