Por Ana Laura Calducci - calduccia@lmneuquen.com.ar
“La fe resurge cuando la gente ya no sabe a qué recurrir”, explicó Domingo, uno de los colaboradores de la parroquia San Cayetano de Parque Industrial, donde este miércoles celebraron tres misas por el santo del pan y el trabajo con el salón parroquial repleto de fieles.
Domingo explicó que, para él, hay una crisis que es económica y también de credibilidad: no hay en quién confiar y por eso muchos miran esperanzados al cielo. Comentó que, “cuando vivía el padre Juan, acá teníamos que abrir los portones de la iglesia porque no entraba la gente, después se dispersó, pero ahora cada año son más porque hay preocupación, están volviendo”.
A unos pasos de distancia, antes de ingresar a la misa central de las 17:30, Mario confió que él es uno de los que recurrieron a San Cayetano porque se sienten perdidos. Contó que fue hasta Parque Industrial desde Mariano Moreno, en la otra punta de la ciudad, “porque tengo a mi hijo mayor que lo están echando del trabajo y no soy ni practicante ni un gran creyente, pero todo suma”.
Relató que su nietito Tomás nació un 7 de agosto “y por eso siempre lo llamo Tomás Cayetano; como él hoy cumple años y su papá está en una situación complicada, espero que entre el nieto y el santo le den la mano que necesita”.
Marcela vive cerca de la parroquia de Parque Industrial y es una fiel asistente a la misa de San Cayetano de toda la vida. Participó también de la modesta procesión por las calles del barrio, antes de la celebración. Indicó que se considera devota del santo, a quien agradece tener empleo desde hace 15 años, y que esta vez fue a pedir por su hermano, que no tiene trabajo.
Señaló que la iglesia “este año se llenó de gente, por la crisis que estamos viviendo, y muchos te dicen que se vinieron caminando porque no tenían para el colectivo, pero igual están acá”.
María Amelia Epuyén, del barrio Limay, fue hasta Parque Industrial acompañada por una vecina. Para ella también fue la primera vez en la parroquia de San Cayetano. Mientras transcurría la misa central, mantuvo todo el tiempo una estampita y el ramo de espigas en alto, al igual que gran parte de la concurrencia al santuario, mayoritariamente femenina.
Hubo fieles que llegaron a la iglesia con bolsas llenas de fideos, legumbres y arroz, que se acumularon a un lado de la puerta para las donaciones. También llevaron estatuillas del patrono y pequeños altares improvisados en cajas de zapatos.
El padre Gustavo ofició la misa entre palmas y lágrimas cargadas de emoción. Luego, todos los participantes volvieron a casa con la convicción de que la fe no falla y los ruegos por pan y trabajo esta vez sí serán escuchados.
En Cinco Saltos se congregó una multitud en la celebración central en conmemoración del santo del trabajo. La concurrencia en la convocatoria central asistió a la misa presidida por el obispo Marcelo Alejandro Cuenca. Antes, se desarrolló la tradicional procesión, con miles caminando y algunos montados a caballo detrás de la imagen de San Cayetano.
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