El día que iba a comenzar su vida nueva, Black se arrebujó bajo una garita de colectivos para refugiarse de las inclemencias del tiempo. El pelaje dorado le cubría el cuerpo solo por sectores y el resto de la piel desnuda se le hundía entre las costillas sobresalientes. Fue el mismo día en que un agente de la Policía lo descubrió y decidió adoptarlo, para convertirlo en el primer perro rescatado en formar parte de la fuerza.

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Los perros policía suelen ser de raza. Desde hace décadas, los ovejeros alemanes más puros son entrenados en trabajos de servicio, basados en el carácter equilibrado de su pedigree y la facilidad con la que se los adiestra para tareas de búsqueda, guardia o rescate.

Black no es así. Al contrario de lo que indica su nombre, el perro tiene el color dorado de un labrador o retriever, pero unas facciones que le otorgan el título de mestizo. Por el abandono de alguien o por haber nacido fuera de un hogar, el animal merodeaba sin dueño las calles de Neuquén, que nunca lo trataron con nobleza.

“Cuando lo encontramos, estaba muy delgado, golpeado y lo habían mordido otros perros”, explica Guillermo Mely, el adiestrador y guía, que esboza una sonrisa amplia bajo su boina negra de policía. Mientras él cuenta la historia, el perro se mantiene sereno y muy cerca de sus piernas, como negando la utilidad de la correa que lleva.

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Una vez que lo rescataron de la garita, el comisario Fabián Pérez, veterinario de la Policía, se ocupó del bienestar de Black. “Nos llevó algunos meses que recuperara peso y se mejorara de las heridas y golpes”, detalló el profesional.

Aunque ahora se muestra como un perro dócil y amigable, la relación entre Black y su entrenador comenzó con algunas asperezas. “Era muy temeroso, también era agresivo con los niños y con otros perros, pero ahora cambió completamente”, aclaró Mely.

Como única arma, Guillermo usó una gastada pelota de tenis, que el propio Black observa casi hipnotizado. Con ese juguete, aprendió un gran número de trucos que dejan a todos asombrados: puede bailar sobre dos patas, sentarse sobre las patas traseras y fingir estar dormido con una simple orden. También sabe buscar dinero, saltar obstáculos altos o girar sobre el suelo.

“Para las tareas de servicio seguimos usando a los ovejeros alemanes, pero Black cumple un rol de integración con la comunidad”, explicó el subcomisario Raúl Cortés, jefe de unidad de la División Montada y Canes. El perro de pelaje dorado trabaja en tareas de sensibilización sobre la adopción de animales y la tenencia responsable de mascotas. Con los trucos que realiza, los policías buscan dar un mensaje concreto: demuestran que los perros mestizos también pueden ser obedientes y sociables, por lo que no es necesario comprar un animal de criadero para que se adapte a la vida hogareña.

Aunque el perro ya ostenta el cargo de policía, su vida no es puro trabajo. “Le damos mucho espacio para dormir adentro y nunca lo obligamos cuando no quiere hacer trucos. Él se toma todo como un juego”, sostuvo su adiestrador.

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