Daniel Sandoval había ampliado su casa para instalar un horno panadero y obtener un ingreso extra a su jubilación. Por el fuego, sufrió pérdidas totales.
Después de salir a hacer unas compras habituales por el barrio Z1, Daniel Sandoval se enfrentó cara a cara con su mayor tragedia: la casa que había construido con el esfuerzo de toda su vida estaba consumida por el fuego, y se convirtió en cenizas en pocas horas. Ahora, con pérdidas materiales totales, busca ayuda para volver a ponerse de pie.
El vecino de 82 años vive en el barrio desde el año 1982, época en la que comenzó a construir su hogar con recursos limitados y su propio trabajo manual. Aunque nunca logró la titularidad de la tierra, convirtió esa construcción en su vivienda y también en la sede de un emprendimiento que estaba a punto de iniciar: la venta de pan con chicharrón.
El último domingo, el jubilado dejó su vivienda precaria, sin servicios básicos, para hacer unas compras habituales. No imaginaba que, al regresar, iba a ser espectador de un incendio que consumió cada una de sus pertenencias. Las llamas envolvían la estructura por completo y no quedaba nada por rescatar. Como vive solo, no tuvo que lamentar a allegados heridos.
El incendio se originó a partir de la precariedad de su casa. Ante la falta de conexión a la red de gas natural, Sandoval utiliza una estufa hogar situada en su habitación para mitigar las bajas temperaturas. Fue en ese sector donde se originó el incendio que luego se propagó por el resto de la vivienda.
En una entrevista televisiva, el hombre explicó que no cuenta con gas natural por una serie de gestiones fallidas ante el Estado, que se extendieron por más de una década. El vecino relató que inició los trámites para regularizar la tenencia de su terreno en el año 2015, cuando acudió al tercer piso de la Gobernación. A pesar de los compromisos oficiales, la respuesta demoró diez años.
A principios de 2024, el hombre renovó sus pedidos y las autoridades abrieron un nuevo expediente. Sin embargo, los inspectores que debían acudir al domicilio para avanzar con la mensura y la posterior instalación de servicios nunca llegaron.
Sandoval también gestionó la asistencia ante el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo para obtener el suministro de gas. En la empresa prestataria del servicio, Camuzzi, le exigieron títulos de propiedad que el hombre no posee debido al estado de las tierras fiscales.
La respuesta de la compañía consistió en sugerir la contratación de una empresa privada para realizar las obras de infraestructura, pero no contaba con el dinero para afrontar ese gasto. "Soy un jubilado de la mínima. Entonces tiré todo y quedó ahí", se lamentó.
Un emprendimiento hecho cenizas
Para sobrellevar su situación económica y generar un ingreso extra, Sandoval planeó iniciar un emprendimiento de venta de pan. Junto a su familia, planificó instalar una cocina industrial para elaborar pan con chicharrones y venderlo en el barrio.
La iniciativa comenzó con las primeras ampliaciones de la vivienda, con el objetivo de establecer una cocina que funcionara también un espacio de trabajo cómodo. "Estaba haciendo aquel lugar para poder trabajar tranquilo", afirmó.
Por las pérdidas materiales que sufrió, el incendio afectó la subsistencia básica del vecino. El fuego destruyó la cocina industrial que adquirió con ayuda de su hija, una heladera, un calefactor y una motosierra que utilizaba para procesar la leña. El interior de la vivienda quedó reducido a escombros y restos de muebles carbonizados.
A pesar de su avanzada edad, el vecino mantuvo la voluntad de trabajar hasta el último momento, pero su intención quedó reducida a cenizas a partir de una tragedia que no esperaba. Según explicó, parte de la responsabilidad a la desidia administrativa de las oficinas públicas que ignoraron sus reclamos durante años.
Una cruzada solidaria para reconstruir su hogar
Tras la difusión de las imágenes que muestran el estado actual de la vivienda, se puso en marcha una campaña de asistencia para Daniel Sandoval. Los vecinos solidarios buscan recolectar materiales de construcción para levantar otra vez las paredes y el techo de su casa.
En particular, solicitaron chapas, tirantes, ladrillos y cemento. A eso se sumó el pedido de muebles básicos, ropa de abrigo, colchones y elementos de cocina para que el vecino pueda retomar su vida cotidiana en condiciones de dignidad.
A largo plazo, el objetivo de sus allegados es que pueda retomar su proyecto de panadería, aunque hoy urge una solución para enfrentar el invierno bajo un techo.
Quienes deseen colaborar con esta causa pueden acercar sus donaciones o comunicarse con los referentes del barrio Z1, que coordinan la ayuda.
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