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Las pymes locales quieren jugar en las grandes ligas

Más allá de la crisis, dos ideas creativas hoy triunfan en el mercado.

Adriano Calalesina

adrianoc@lmneuquen.com.ar

Todavía no son grandes empresarios, pero les va bien. Tuvieron una idea en la cabeza, la soñaron y la llevaron a la práctica, aún con errores. No se durmieron en los laureles y todavía la pelean. Van por todo porque tienen todo para ganar y para perder.

Se trata de los emprendedores de proyectos productivos que se animaron a arriesgarse en un clima incierto, con tempestades propias de la economía argentina. Para ellos, en realidad, nunca hay crisis, siempre hay oportunidades, más allá de lo trillado de la frase.

Ejemplos hay cientos, aunque en Centenario hay dos que son prueba fiel de que el tiempo de las pymes no da lugar para la crisis. Es esfuerzo y constancia. La suerte puede estar en un segundo plano.

Uno es el emprendimiento Cabaña Los Pioneros, que empezó a bucear en el nicho de los embutidos caseros, sin industrializar. El otro es el caso de Pura Frutta, una compañía joven que se dedica al jugo de manzana exprimido, con las dificultades que tiene el mercado, monopolizado con las empresas de jugo concentrado de grandes marcas.

"Sigo dispuesto a perderlo todo, porque las reglas dicen que las chances de que esto fracase son altas", dice Martín Carro, el dueño de la marca a través de la empresa Patagonia Beverage SRL.

Martín tiene 34 años y dejó su zona de confort en Brasil, donde vivía junto a su pareja a metros de una playa en Río de Janeiro. Trabajaba en una empresa de energía, ganaba bien pero no sabía qué hacer son su título de ingeniero industrial de la Universidad de Buenos Aires. Fue ahí, en las playas brasileñas, donde empezó a soñar con su propio negocio, con ser el dueño de sus tiempos. En su interior algo le decía que no quería trabajar todo el año para tener 15 días de vacaciones, sino que puso la vara muy alta, tal vez demasiado para ese entonces.

"Puse todos mis ahorros, vendí todo por esto. Mi socio (Juan Carlos Molestina) puso el 80 por ciento de la inversión", cuenta Martín, quien puso una planta exprimidora en un galpón de Centenario. Al principio, él mismo llenaba las cajas de jugo, hasta que armó toda una logística que llegó hasta Buenos Aires.

Martín hace jugos naturales y tiene 17 empleados. La situación de la fábrica hoy es difícil, pero todos los meses crece a más de un 100% por su concepto “natural” del producto, que se encuentra en mercados pequeños y, por ahora, intentando ingresar a los súper.

“Siempre me pregunté por qué no había tanta oferta de jugos exprimidos en Argentina, como sí la hay en Brasil o Ecuador. Con todo el boom de lo saludable, en algún momento iba a pasar”, explica martín.

El aire de los inmigrantes

Lo mismo les ocurrió a María Beccar Varela y Facundo Cimolai, una pareja que vive en Centenario y que desde hace un año y medio intenta meterse en el mercado artesanal de chacinados. Para ello, impulsa una marca a través de una receta de inmigrantes italianos de Fontanafredda, de donde era el bisabuelo de Facundo. Lo de María y Facundo fue un chispazo que hizo del amor una sociedad sin fronteras. Los dos vienen de familias de campo y enseguida le buscaron el buen gusto y la tradición a su pyme.

“En Buenos Aires cualquiera tiene salame casero recién hecho. Acá no existía en el mercado, son esas cosas que uno se larga sin saber si va a funcionar o no. Alquilamos este lugar hace dos años y hace un año y medio que estamos trabajando firme”, comenta María, quien viene de San Antonio de Areco.

La pareja tiene una carnicería que es una de las fuentes para financiar la marca de los salamines, que ya se lucen en uno de los mejores restaurantes de Neuquén capital. “No es fácil trasmitir sensaciones al mercado”, concluye.

Nueces, vinos caseros y toda una oferta para el turismo de paso por la zona

Nueces de la chacra de la familia Dietrich, más otros productos elaborados por la familia; vinos de las familias Platun y Busca Queirel, miel casera y toda una variada gama para ofrecer. Los productores locales se han unido para hacer ferias saludables, con ayuda de la comuna, y promocionar el lugar y el turismo de paso por la región.

Un sello propio para fomentar el esfuerzo

Agrupar a los talentos para emprender negocios no es una tarea fácil. Mucho más con el clima de incertidumbre que hubo en todo el 2016 con la economía nacional.

En forma paradójica nació la marca Centenario Produce, una denominación de origen que tiene el objetivo de impulsar a productores, artesanos y emprendedores de la localidad, donde hasta no hace mucho tiempo vivían casi con exclusividad de la producción de peras y manzanas.

Debido a la declinación de esa actividad, por la sombra que le hizo al mercado agrícola la industria hidrocarburífera, nació una suerte de resistencia de los productores, que quieren sobresalir con sus propias iniciativas.

En 2016, en Centenario se realizaron distintas capacitaciones con el Centro Pyme, la Cámara de Comercio local y el Puesto de Capacitación Agropecuario Nº 2 de San Patricio del Chañar.

"Queremos que los productos de Centenario estén en las góndolas, hablamos de potenciar las acciones en el mercado interno y regional, y hacer los lazos necesarios para gestionar pequeños créditos y subsidios", dijo el intendente Esteban Cimolai en la apertura del los foros para comenzar los planes de negocios propios de los productores.

El foro trazó líneas de acción para que el Estado municipal, en conjunto con otros organismos, pueda ayudar al sector a dar valor agregado al trabajo de los emprendedores de la localidad.

Los foros fueron organizados por la dirección de Turismo y Patrimonio Cultural, en coordinación con varias áreas municipales.

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