{# #} {# #}
La armonía entre el plantel y el Consejo de Fútbol de Boca pendía de un hilo. Siempre hubo clima de tensión por el supuesto destrato y los malos manejos de Riquelme, el Patrón Bermúdez, Raúl Cascini y los demás ex jugadores con los futbolistas actuales, sumado a los egos y vicios de las estrellas del momento y las históricas. Solo los buenos resultados sostenían la convivencia.
Pero lo sucedido desde la eliminación en la Copa Libertadores ante Corinthians hasta hoy, pasando por la nueva derrota de ayer en el clásico ante un entusiasta pero limitado San Lorenzo por la Liga Profesional, son indicios de que la relación estaría rota.
Se fueron desencadenando una serie de episodios controvertidos que demuestran que las partes no se llevan. Justo el día que la CD despedía sorpresivamente al entrenador Sebastián Battaglia, tras las críticas de este por la falta de “agresividad en el mercado” de pases, circuló un video de la polémica arenga del Pipa Benedetto a sus compañeros con presuntos palitos a la CD.
Seguidamente, el interino Hugo Ibarra, afín a la dirigencia, limpió al capitán Carlos Izquierdoz y en respuesta a ello, tras convertir el gol que de poco sirvió en el Bajo Flores, el defensor Marcos Rojo corrió hasta el banco y se lo dedicó al Cali, en un claro mensaje a los de arriba.
Siempre se dice que en Boca se sobredimensiona todo y al periodismo le encanta hablar de crisis incluso cuando no la hay en el Xeneize. Pero esta vez es cierto: el presente es demasiado conflictivo, no hay un rumbo claro y el futuro es incierto. Sin técnico, con los jugadores peleados con la dirigencia, fuera de la Copa y lejos en el torneo...
Queda claro que si las partes no se unen, a uno de los clubes más populares de Sudamericana le costará salir adelante. También que la Libertadores, el gran sueño que se hace esquivo desde 2007, no puede seguir obnubilando a la entidad. No es tan fácil ganarla y requiere de un proyecto serio, trabajo, paciencia y armonía...