buenos aires
El clásico ritual español de comer 12 uvas para festejar el nuevo año vino a la Argentina con el desembarco de los ibéricos en sus tantas oleadas de migraciones hacia nuestro país y, aunque muchos las fueros cambiando por pasas de uvas, se sigue manteniendo. Un reciente informe de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) reveló un dato preocupante para quienes suman a ese ritual a los más pequeños de la familia: las uvas y los frutos secos pueden deslizarse en la boca del niño sin ser masticadas y taponar las vías respiratorias.
La entidad médica advirtió que comer uvas enteras -con piel y semillas- es la tercera causa de asfixia en menores de cinco años, por lo que el 31 de diciembre hay que estar atento cuando comienza la ceremonia a medianoche, ante el riesgo de atragantamiento de los más pequeños.
“Esta fruta, por sus cualidades en cuanto a su forma y textura, puede provocar una obstrucción en las vías respiratorias y, si no se actúa de forma rápida, puede llegar a provocar la muerte”, aseguró el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, vicesecretario general de la SEORL-CCC, quien reiteró que “pueden deslizarse en la boca del niño de forma involuntaria, sin ser masticada, y actuar como tapón en las vías aéreas, impidiendo la respiración”. Así, el profesional recomendó evitar darles a los niños las uvas, sobre todo a los menores de cinco años, o modificar su forma: cortándolas en varios trozos, quitándole la piel y las semillas son buenas opciones para evitar un episodio de aspiración.
La mayor parte de los atragantamientos infantiles se producen en niños menores de dos años. “Es en esta franja de edad cuando aún no tienen los dientes desarrollados, el sistema deglutorio del niño es inmaduro y la posibilidad de que una parte de un alimento o cuerpo extraño pase a la vía respiratoria es más alta”, amplió el experto.
Pero los especialistas también alertan que las uvas no son las únicas responsables de los atragantamientos.
“Entre los alimentos, destacan los frutos secos y, entre los objetos inanimados, los juguetes o piezas pequeñas de estos, así como los globos, todos ellos muy presentes en estas fechas”, indica Gutiérrez Fonseca.
Los inconvenientes surgen cuando no se cumplen con las normas básicas de seguridad, dejando al alcance de los chicos pilas o partes diminutas. Desde juguetes hasta botones, una serie de objetos cuya ingesta puede resultar altamente nociva, conforman un problema que crece en la Argentina. Entre los descuidos generales de la población, las visitas a las guardias de emergencias por accidentes hogareños se repiten con mayor frecuencia. Un relevo de la Guardia de Endoscopía Infantil Digestiva del Hospital Nacional Posadas alertó que de las 1451 consultas que recibieron en 2016, 315 fueron por cuerpos extraños.
Estos números en la comparación con las 1041 consultas atendidas en el año 2015 -donde llegaron a los 212 objetos-, marcan que la problemática aumentó en casi un 50%.
¿Cuál es la mejor forma para prevenir? ¡Estas más atentos!.
JUJUY
15 millones de pesos para hospitales
El gobierno de Jujuy destinó 15 millones de pesos para la adquisición de equipamiento para cinco hospitales cabeceras en distintas regiones de la provincia con el objetivo de mejorar el servicio de salud pública. Los fondos de la provincia provienen de las recaudaciones de la producción de soja, con los cuales se beneficiará a los hospitales de San Pedro, Ledesma, San Salvador de Jujuy como también el nosocomio de la ciudad fronteriza de La Quiaca. “Nos autorizaron un gasto de alrededor de los 15 millones de pesos, lo que permitió comprar equipamiento de altísimo nivel técnico”, afirmó Bergese, coordinador general de Hospitales de Jujuy.