La beneficiaria acreditó una larga convivencia, con bienes en común, con el sacerdote Barón, quien había comenzado a gestionar su jubilación provincial como capellán de un hospital y falleció poco después, en 2014, cuando estaba a punto de recibir el beneficio.
Es la primera vez que se otorga un beneficio de este tipo, que ahora sentará un precedente. El sacerdote era muy querido en Paraná.
"Luego del fallecimiento se presentó una persona que convivió con el cura durante el tiempo y las condiciones que prevé la ley, quien acreditó una larga convivencia y por eso no dudamos de que el beneficio le correspondía", dijo Elías.
El sacerdote era capellán del hospital Fidanza de la ciudad de Paraná y cobraba su sueldo como empleado provincial en el Ministerio de Salud de Entre Ríos.
La Caja de Jubilaciones y Pensiones reconoció así la "convivencia marital" entre ambos, a través de testimoniales y documentales de bienes adquiridos en común, por ejemplo vehículos, y otorgó la pensión a la mujer.
"Técnicamente fue un beneficio incuestionable con mucha carga probatoria, acreditándose una vida compartida. Era un caso muy elocuente, muy evidente. La prueba era abundante", destacó el funcionario.
Un sacerdote querido entre los jóvenes
El cura Carlos Barón era muy popular en Paraná. Como sacerdote no pasó desapercibido y sus misas eran multitudinarias. Su prédica caló hondo entre los jóvenes, según aseguran los medios de comunicación de Entre Ríos.
Su relación sentimental con una mujer no fue un secreto para nadie, especialmente para el Arzobispado de Paraná, donde su ejercicio pastoral fue mirado con recelo, puesto que el sacerdote se salía de los cánones de la iglesia tradicional.
Terminó su trabajo como cura en un hospital que alberga a enfermos de lepra.