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Desde hace un par de años ya no es extraño ver en Neuquén a personas en situación de calle. Es que durante el último tiempo, miles de hombre, mujeres y niños han arribado a la provincia con la esperanza de conseguir trabajo -atraídos principalmente por el boom de Vaca Muerta- y de poder tener una casa en donde vivir. Muchos de ellos vieron frustrados sus sueños y nos les quedó otra alternativa que acoplarse al paisaje de la capital neuquina.
Ajeno completamente a esa situación aparece Luis Ancelmo Urrutía, un hombre de 64 años -que a simple vista aparenta tener más- quien desde hace algunos meses está instalado en pleno centro de la ciudad: sobre una de las plazoletas de la Avenida Argentina, a pocos pasos de Belgrano.
Las vueltas que tiene la vida fueron las responsables de que este frágil hombre hoy esté marginado de la sociedad: él dice haber sido estafado con dos propiedades y tres terrenos las cuales le vendieron sin su autorización. La misma suerte corrió cuando alquiló en lugares que estaban al alcance de su bolsillo. Cuando tuvo la oportunidad de irse a vivir con su hija -quien reside en Cipolletti- a él no le gustó para nada su estilo de vida y decidió volver a las calles.
Para empeorar su situación, Luis es una persona con discapacidades: tiene dificultades para movilizarte y "pérdida global de agudeza visual", tal como lo indica uno de los certificados médicos -emitido por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación- que muy cuidadosamente guarda entre sus pertenencias. A eso se le suma una incapacidad mental.
Luis, quien constantemente se presenta como Veterano de Malvinas -desde el Centro de Veteranos de Neuquén desmintieron que haya estado en combate-, ayer recibió una cama, la cual tiene dañados algunos tirantes, y sueña con poder instalarla en su propia casa.
Sin embargo, hoy no es posible debido a sus evidentes problemas económicos -cobra una jubilación mínima- y el alto costo de vida de la provincia. Además, se niega a vivir en una institución para adultos mayores ya que él quiere estar tranquilo y vivir acorde a sus horarios.
"Hace seis meses que estoy en la calle. Todos vienen a ofrecer cosas pero nadie me ha cumplido. Nadie hace nada", expresa el hombre, completamente descreído de la política.
Para poder comer Luis se las ingenia y le pide a los diferentes locales que están cerca al sitio en donde él se instaló. Además, tiene la protección de un grupo de hombres -que también están en situación de calle por diferentes motivos-, quienes lo ayudan con lo que pueden. "Voy y pido comida por estos lugares, por suerte todos me ayudan".
Luis nació en Darwin (Río Negro) pero cuando sólo era un niño, su padre -que trabajaba en el ferrocarril- lo trasladaron a Neuquén. Desde ese momento se enamoró de este lugar y se niega a abandonarlo.
Braian, de 22 años, uno de los amigos de Luis, también se sumó al pedido del hombre y espera que por fin el consiga una casa. "A él le han prometido muchas cosas y no le han cumplido. Desde casas hasta departamentos y él sigue acá, en la calle. Él no puede seguir viviendo así, tiene 64 años y tiene problemas de salud. Si bien el verano es tranquilo, el invierno es duro para él".
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