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Le robaron una máquina, siguió las huellas y la encontró escondida en un cañadón

El dueño siguió los rastros y logró dar con su pala a 40 kilómetros de donde la robaron.

El hombre que sufrió el robo de una pala cargadora logró recuperarla tras seguir las huellas por 40 kilómetros. La máquina había sido escondida dentro de un cañadón y estaba lista para ser cargada.

Gustavo González había comprado su máquina valuada en cerca de un millón de pesos cuando el pasado miércoles notó que ya no estaba. El hombre se encontraba realizando trabajos para la empresa Renas SA en la zona de Ceferino, cerca de Arroyito, en un terreno distante a 20 kilómetros de la Ruta Nacional 22. De noche, dejaban las máquinas allí y dormían en Senillosa.

Rápidamente, sus hijas hicieron circular las fotos y los datos de las máquinas en las redes sociales. "Es una máquina que no puede pasar desapercibida", sostuvo Gabriela en diálogo con LM Neuquén.

Ayer, el hombre volvió al terreno desde donde había desaparecido la máquina y siguió un rastro por 35 kilómetros hasta que logró hallarla dentro de un cañadón en Challacó.

"Se dio cuenta que ahí no la habían cargado, hizo como 5 kilómetros para empezar a buscar huellas, desde ahí siguió como 30 más y de repente se cortaban las huellas. Unos 6 kilómetros más adelante, la encontró muy escondida en un cañadón", explicó Florencia, otra de las hijas.

Inmediatamente, el hombre dio aviso a la Policía de Senillosa y de Cutral Co que se presentó en el lugar y ya tramitaban la devolución de la máquina. Aún no hay datos respecto de quiénes serían los ladrones.

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