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Las avalanchas son uno de los principales problemas para los deportes de montaña. Con las últimas nevadas, el Volcán Lanín estuvo cerrado durante cinco varios días por “altas probabilidades”, pero, ¿hay alguna forma de prevenirlas? Desde Parque Nacional describieron a LMN el protocolos a cumplir que llevan adelante en todas las temporadas de invierno.
“En la montaña todo puede pasar y siempre hay que estar preparado”, arrancó Martín Toledo, departamento ICE gestión de riesgo, quien hace foco que más allá de la preparación de cada una de las personas “siempre” deben llevar el equipo reglamentario. Él es el encargado de leer al volcán y “darse cuenta si hay alta o baja probabilidad de avalanchas”.
Hay dos cuestiones centrales para “detectarlas”: la cantidad de nieve que cayó y su estabilidad. Para poder hacerlo se toman entre 5 y 10 muestras en las caras este, noreste y noroeste del volcán, que son las partes habilitadas. Primero miden cuánto cayó en las últimas 12 horas. Si es mayor a 25 centímetros, el semáforo rojo se enciende.
Además, en segundo lugar, se evalúa cuán “suelta está”. En uno de los puntos, se hace un agujero de 30 centímetros cuadrados y se cava hasta intentar llegar a la tierra o, al menos, un metro y medio de profundidad. A partir de ahí, comienzan a golpear las paredes del hueco y evalúan la firmeza y lo compacta que está.
Con estos estudios, plantean los cuatro escenarios posibles: verde, amarillo, naranja y rojo. A partir de ahí, elevan el estado de situación a “quienes toman decisiones”.
Este viernes 20 de agosto, se encendió la alarma roja. “Cuando eso pasa, se cierra el cerro 48 horas para que la nieve se termine de caer o compactar. Y a partir de ahí volvemos a hacer el análisis de manto para observar si hay bajas probabilidades de avalanchas y así poder abrir”, aseguró Toledo.
Los primeros análisis continuaron arrojando estado de alarma y recién este martes por la tarde se observó 80 centímetros en los 1600 metros de altura. Es decir, en las últimas 12 horas nevó menos de 25 centímetros y estaba compacta. “De esta forma, pudimos abrir este miércoles de nuevo”, agregó.
Este protocolo se empezó a llevar a cabo a partir de la alta demanda de los últimos años de turistas en invierno. Desde Parque Nacional comenzaron a regular el ascenso y las distintas actividades que se realizan en invierno. Se presentaron ciertas normativas para “dar un respaldo técnico” y poder “cuidar más a los deportistas”.
"Nosotros tomamos los datos climatológicos para poder prever y tomar decisiones anticipadas. El clima influye muchísimo en las habilitaciones", dijo y explicó: "Elaboramos este prototipo con el sistema de alerta temprana y poder actuar de forma segura. Siempre habrá probabilidades de avalanchas, pero por ahí es mayor o menor. Y eso es lo que exponemos nosotros".
De esta forma el alerta sigue siendo verde y se podrá realizar ascensos con todos los elementos obligatorios. "De igual manera, que todos consulten antes de subir y que se registren antes de subir. Eso es lo principal para poder evitar que los accidentes terminen de la peor manera", concluyó Martín Toledo.