Los incidentes comenzaron la noche del domingo y finalizaron ayer, pasadas las 14. En total fueron diez los amotinados.
Mendoza (Télam) > Los seis guardiacárceles que habían sido tomados de rehenes por diez presos de alta peligrosidad en el penal mendocino de Almafuerte fueron liberados ayer tras acordarse el traslado de ocho reclusos a los penales de San Rafael y de San Felipe.
El fin del motín fue informado a la prensa por el presidente de la Comisión Bicameral de Seguridad, Sergio Bruni, quien dijo que este desenlace ocurrió pasadas las 14, cuando los guardias que estaban cautivos fueron liberados ilesos.
En tanto, el director del Servicio Penitenciario mendocino, Sebastián Sarmiento, admitió que se “aceptaron las exigencias de los amotinados y ellos entregaron a la totalidad de los rehenes sin consecuencias”.
El motín comenzó cerca de las 17 del domingo, al finalizar la visita de familiares en el penal de Almafuerte, ubicado en la localidad precordillerana de Cacheuta, en el departamento de Luján de Cuyo, a unos 32 kilómetros al suroeste de la capital mendocina.
El penal, inaugurado en 2007, alberga a unos 800 reclusos, la mayoría de máxima peligrosidad.
Cuando los internos ingresaban al pabellón cinco, un grupo tomó de rehenes a los penitenciarios Diego Romo, Javier Morales, Rafael Bustos, Sergio Díaz, Gabriel Manrique y Gustavo Ojeda, tras lo cual taparon los visores de las cámaras ubicadas en distintos lugares del edificio.
Apenas comenzó el motín, los presos pidieron la presencia de un juez, de las autoridades de Derechos Humanos de la provincia y de los medios de comunicación.
El director del penal informó ayer que no existió una tentativa de fuga, “sino básicamente una protesta sobre algunas condiciones relacionadas con sus condenas”.
El vocero de los amotinados fue Fabián Cedrón, de 25 años, condenado por los asesinatos del cabo Gustavo Ramet, de 39, en octubre de 2009 en el departamento Las Heras; y del agente Eduardo Sánchez, en 2004, en el barrio San Martín de la ciudad de Mendoza.
También participó de la revuelta carcelaria Ricardo “Pitu” González, condenado por el crimen de la maestra jardinera Claudia Oroná, en noviembre de 2004, en Godoy Cruz.
Ante la peligrosidad de los amotinados, llegaron al lugar miembros del Grupo Especial de Operaciones Penitenciarias (GEOP) para controlar situaciones de complejidad y otros efectivos especializados de la Policía mendocina.
En un primer momento, la situación fue confusa, ya que no se sabía cuantos eran los amotinados, si tenían armas de fuego, cuáles eran sus exigencias y la situación de los rehenes, un panorama que se prolongó hasta las primeras horas de ayer.
Poco después se supo que eran diez los presos que participaban del motín y que los otros 28 internos del pabellón permanecían en sus celdas.
Tras 20 horas de amotinamiento, ayer al mediodía el director del Servicio Penitenciario anunció la liberación de dos guardias a cambio de trasladar a dos amotinados al penal del departamento San Rafael y poco después el senador Bruni confirmó que “terminó el motín” con la liberación de los otros guardiacárceles.
El legislador agregó que a cambio “se había acordado trasladar a ocho de los presos amotinados al complejo carcelario de San Felipe”, ubicado en el sector suroeste del antiguo penal de la calle Boulogne Sur Mer, de esta ciudad.
Por su parte el director del Servicio Penitenciario fundamentó la negociación de traslado de los ocho presos, considerados de alta peligrosidad, porque trataron de “resguardar al personal”.
“Nosotros no pusimos condiciones, cumplimos con las exigencias de los internos y nos entregaron los rehenes” sanos y salvo, precisó Sarmiento. Los presos que trasladen serán alojados en pabellones comunes ya que “no existen los de extrema seguridad”.
En la cárcel de San Rafael hay 350 detenidos, de los cuales sólo siete son mujeres y 44 son internos que están en la Colonia Penal, de menor seguridad y ya en fase de confianza.