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Limpiar el arroyo Durán llevará al menos dos años

En medio de la polémica por la contaminación, se desplegó una serie de trabajos para darle una lavada de cara provisoria al lugar.

Sofía Sandoval

sofias@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Como un testigo mudo del desarrollo urbano, el arroyo Durán también se transformó. Las aguas transparentes pasaron a ser un líquido oscuro y maloliente, y el escenario de los baños y la pesca de otros tiempos se volvió un depósito acuático de viejos electrodomésticos arrumbados en las orillas.

Las esperadas soluciones, sin embargo, no llegarán hasta dentro de dos años, cuando finalicen los trabajos que licitará en breve el gobierno provincial.

Con las noticias sobre la contaminación de los ríos, este cauce que recolecta el agua de los desagües pluviales y desemboca en el Limay presenta una cara lavada, que no alcanza a esconder los efectos del crecimiento desprolijo de Neuquén y que se traducen en desbordes cloacales y conexiones clandestinas que contaminan las aguas. “Los mosquitos son lo peor”, dice Karina, mientras observa desde su casa el agua serena del arroyo, a la altura de las 127 Hectáreas. Los insectos son enormes y, al parecer, inmunes al repelente. “Los combato con todo: con pastillas, insecticidas, antorchas”, enumera la joven, que vive a unos escasos metros del cauce de agua que fue ensanchado en ese sector después de la última tormenta.

Lino Matías estudia Planificación Ambiental en la UNCo y tiene su campo de estudio pegado al patio de su casa. Para una materia de la carrera, recorrió el Durán con el objetivo de identificar focos contaminantes. “Encontramos muchísimas conexiones clandestinas que vuelcan directo al arroyo”, apuntó el joven, y aclaró que, en su momento, se podía ver incluso la materia fecal flotando en el agua.

Mugre

Muebles, botellas, escombros y hasta animales muertos. Los vecinos enumeran casi al unísono los desechos que se tiran al Durán y que atraen alimañas. Si bien desde la tormenta de octubre del año pasado un equipo de trabajo limpia cada semana las orillas, la basura vuelve a juntarse con extrema facilidad.

El agua corre mansa y oscura por debajo de los puentes de Río Grande y una garza se moja las patas en la orilla, en medio de los últimos desechos que no alcanzaron a limpiar. En las partes más bajas se trasluce la presencia de una gran carpa de escamas oscuras, un pez que se adapta a las aguas contaminadas y cuya proliferación es, para algunos, una muestra del estado del arroyo.

“Las cloacas del barrio están colapsadas y se siguen habilitando construcciones sin importar si les dan o no la factibilidad del EPAS”. Alvarito Quintana. Presidente de la comisión Vecinal del barrio Río Grande

“Ahora se ha aclarado el agua un poco más, pero por la mañana aún se sienten olores en las 20 viviendas que tiene el barrio más cerca del arroyo Durán”. Andrés Candi. Presidente de la comisión vecinal del barrio Limay

Baño: En la historia quedó cuando los vecinos se podían dar un chapuzón en el arroyo.

Una obra millonaria para sanear las aguas

Según informó el ministro de Energía, Servicios Públicos y Recursos Naturales de la provincia, Alejandro Nicola, esta semana se comenzaron a tapar las conexiones clandestinas que arrojan aguas servidas al Durán. Además, desde Recursos Hídricos anunciaron que pronto se licitará un proyecto por 6 millones de dólares para iniciar el saneamiento del arroyo.

El defensor del Pueblo de la ciudad, Ricardo Riva, celebró la detección de las conexiones ilegales y aclaró que no es más que lo exigido por la Defensoría a través de un amparo presentado en 2015, donde se solicitó también que se efectúen obras necesarias para evitar que los desbordes cloacales vayan a parar a los desagües pluviales y, a través de ellos, al arroyo Durán.

En ese sentido, desde Provincia se anunció que el 20 de marzo se licitará la colectora del oeste II, una obra que contendrá las aguas servidas para que no lleguen al Durán. Sin embargo, el proyecto tiene un plazo de ejecución de dos años y desde el gobierno ya adelantaron que se trata de una obra compleja.

Mientras tanto, los vecinos se ilusionan con que los trabajos de mantenimiento no sean sólo una motivación pasajera por las noticias que alertan sobre la contaminación del río.

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