NEUQUÉN
“Me tomo el palo, son todos una manga de giles”, gritó Lucas Lira al salir de una sala de tribunales. El joven está condenado a 18 años de prisión efectiva por asesinar a Karen Guayquinao de cuatro balazos por la espalda en agosto de 2016.
El mismo día en que su defensor por un año, Raúl Caferra, presentó el recurso extraordinario para que la sentencia condenatoria sea revisada por un Tribunal de Impugnación, Lira renunció a su abogado. “El señor Lira considera que sus intereses no están siendo defendidos por mí, por lo que me voy a excusar de seguir interviniendo en el caso”, anunció Caferra al comenzar la audiencia.
Estaba previsto que se revisara la medida de la jueza Ana Malvido de convertir su prisión domiciliaria en preventiva el pasado miércoles. Mañana debería realizarse una nueva audiencia.
Al ser consultado por el tribunal de jueces si estaba de acuerdo con lo que sostuvo el defensor, Lira lo confirmó, pero quiso seguir hablando. “¿Sabe lo que yo creo? Que el abogado Caferra está pegoteado con el fiscal (Breide Obeid), quien hizo un acuerdo con otro muchacho”, empezó a decir Lira.
Cuando parecía que se había calmado, los jueces le dieron pie al fiscal, quien alcanzó a decir algunas palabras y Lira volvió a la carga. “Empezá por imputar al Axel. Metelo preso, boludo. Metiste presa a mi vieja”, expresó, por lo que los jueces lo echaron de la sala. “Esto es muy sencillito. Usted decide qué quiere hacer, yo no soy ni su papá ni su tutor para andar retándolo. Si se quiere quedar se ajusta a las normas, no se ajusta se va”, le dijo Martín Marcovesky, y el condenado se retiró de la sala.
El crimen ocurrió cuando Karen estaba con su pareja y su bebé de dos meses. Lira disparó desde la ventana 11 veces y la mató.