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Lizy Tagliani llegó a la televisión para quedarse por mucho tiempo. Cada vez pisa más fuerte a fuerza de un carisma que la llevó a tener cinco millones de seguidores en su cuenta de Instagram. La mediática, que se hizo famosa por ser la peluquera de Nicole Neumann, utiliza su perfil en la red social para mostrar detalles de su vida privada.
En varias oportunidades Lizy compartió con sus fieles seguidores la colección de autos clásicos que tiene en su mesa de luz. “Antes de dormir, me pongo a ver autos viejos. Siempre”, contó a Infobae sobre el ritual que tiene todas las noches. Lo cierto es que en las últimas semanas la conductora manifestó que estaba en búsqueda de un nuevo auto, pero de tamaño real, para pasear por las calles de Buenos Aires. “Me quiero comprar este auto”, indició junto a un video en el que se veían distintos planos del coche.
Si bien la intención de la conductora de Telefe era comprar un Fiat 600, terminó llevándose un Peugeot 404 color rojo. "Comprado, ¡jaaaa!”, celebró con sus seguidores en las redes sociales, y publicó la primera selfie mientras cargaba nafta.
“Amo mi yeyo”, agregó sobre el apodo que le puso al vehículo, haciendo referencia a los primeros modelos que lanzó la empresa francesa en cuyo logo se confundía la letra P con una G. Muchos creían que la marca era “Geugeot” y llamaron "Yeyot” al auto. De ahí, el nombre del nuevo vehículo de Lizy Tagliani.
“Cuando era chica veía los autos y me gustaban todos los de esa época. Este me encanta. Es tan lindo. Nunca compré un auto viejo porque tenía miedo de que se me rompiera y no saber qué hacer. Pero el padre de una vecina tiene fascinación y entiende todo”, relató. “¡Es mi oportunidad porque tengo a alguien que lo puede revisar por cualquier cosa que le pase!”, pensó la carismática conductora de televisión, y sin mediar más palabra, fue decidida: “En realidad, fui por un Fiat 600 y me vine con este. Jamás me había subido a uno así”.
En cuanto a la nueva adquisición, Lizy contó que el auto le hizo revivir lindos momentos de su niñez. “Yo vivía haciendo que manejaba: estaba en la silla y aceleraba y frenaba. Incluso cuando viajaba en el colectivo, imitaba en el aire el gesto del volante”. Y recordó que una vez encontró piezas de Peugeot 403 “que habían desmantelado cerca de mi casa”, se las llevó y creó su propio auto.
“Me traje las luces, le puse unos cajones de manzanas y jugaba a que era mi auto. Así, todo el tiempo”, recordó. Años más tarde, el esfuerzo de tantos años de trabajo hizo que Lizy Tagliani pudiera comprar y manejar un auto clásico, el que tanto soñó, que le trae tan lindos recuerdos.