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Lo confundieron con narco y pasó una semana preso

Se llama como un traficante que aún sigue prófugo de la Justicia.

Córdoba.- La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, elogió la “exhaustiva investigación criminal” de la Policía Federal, en tanto que bajó línea diciendo que “los narcotraficantes deben rendir cuentas para llevarles tranquilidad a los argentinos”. Mientras la funcionaria inflaba el pecho, un hombre de 44 años, inocente por donde se lo mirase, bajaba la cabeza e ingresaba a la cárcel cordobesa de Bouwer. ¿De qué se lo acusaba? De ser un narco, integrante de una banda que había traficado 750 kilos de marihuana.

En realidad lo acusaban de algo de lo que nadie puede ser culpable: llamarnos como nos llamamos, algo que ocurre el día en que nacemos y de lo que no participamos. En este caso, Daniel Lobos, el mismo nombre y apellido que el auténtico narcotraficante, que todavía sigue prófugo. Esa fue su culpa. Y su condena, que duró una semana en prisión y empezó un día antes, cuando golpearon la puerta de su casa, se lo llevaron bajo amenaza y le sacaron fotos como si fuese un trofeo.

En la cárcel, este técnico en refrigeración compartió espacios con presos condenados por robos y asesinatos. “Era un todos contra todos, podía pasar cualquier cosa. Tuve la suerte de que no me hicieron nada, pero a un chico joven, flaquito, que estaba a mi lado, le robaron las tarjetas de teléfono, plata, las zapatillas. Yo estaba aterrado. No estoy acostumbrado a esos ambientes. No podía creer que apenas horas antes estaba con mi mujer y mis hijas en mi casa, y de golpe me metían en la cárcel y me decían que iba a pasar años por narcotraficante. Estaba en shock, no entendía nada”, relata Lobos, quien tras siete días en prisión recibió las disculpas del juez y quedó libre.

Ahora lo cuenta desde afuera: “Vi algunas cosas y escuché muchas más. Robos, golpes, todo eso. Escuché a los hinchas de Belgrano, esos que detuvieron por la muerte de Emanuel Balbo, suplicar que no les siguieran pegando. Maltratos había de todo tipo. Me metieron en el módulo MD1, en la celda número 5. Dormía con dos hombres, uno preso por robos y otro por asesinato al que le habían dado una condena de 25 años”.

Daniel “Gangoso” Lobos es buscado desde febrero. Por error arrestaron a otro hombre, técnico en refrigeración, que vive con su esposa y sus tres hijos. 7 días estuvo preso en la cárcel de Bouwer.

En la cárcel, Lobos trató de mantener la calma a pesar de su angustia. Admite que tuvo mejor trato con los otros presos y los guardiacárceles que con los policías que lo detuvieron.

“Me era imposible dormir: tenía todo el tiempo un ojo abierto. Sentía un ruido en la puerta y me sobresaltaba. De todas maneras, aclaro que los presos se portaron bien conmigo. Me cuidaban”. Daniel Lobos

El gangoso que no era gangoso

Cuando le tomaron declaración, en la secretaría del juzgado, ocurrió algo absurdo pero que fue el comienzo de su vuelta a la libertad: “El hombre que buscamos es gangoso y usted no lo es. Es evidente que hay un error”, dijo la secretaria del juzgado. El rumor corrió rápido por Tribunales: habían agarrado al Lobos equivocado. “Mi abogado me dijo que eso me salvó, si no, me comía por lo menos dos meses en la cárcel”, cuenta. Tras esa declaración, fueron sólo cinco días más. ¿Sólo cinco días? Demasiado para un inocente.

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