Un alemán, de 26 años, murió luego de permanecer tres años en estado de coma debido a que un compañero de trabajo le envenenara su comida.
La víctima, que se encontraba en estado vegetativo desde 2016, trabajaba en una fábrica y comió un sándwich que un empleado y conocidos suyo contaminó con un polvo de mezcla de plomo, mercurio y cadmio. El joven envenenado se quejó al principio de entumecimiento en los dedos y decía sentir una intensa fatiga, luego no podía caminar y después entró en coma. Ayer, tras una larga agonía, falleció.
El autor del envenenamiento, identificado como Klaus O, de 57 años, también fue sorprendido en flagrante delito de envenenamiento de otras comidas de colegas y fue condenado el año pasado a cadena perpetua.