{# #} {# #}
Entre ríos.- La investigación policial y judicial apunta directamente a un menor de 17 años como el posible autor del asesinato del sargento de la policía de Entre Ríos, Francisco Enrique. El uniformado fue encontrado sin vida en el interior de su casa, en el ingreso a Villa Urquiza, y por los elementos recolectados se dispuso demorar al hijo de la víctima.
Enrique fue localizado muerto sobre su cama. El que avisó del hecho fue su propio hijo de 17 años. El fiscal Alvaro Piérola ordenó varias medidas para tratar de aclarar el hecho y localizar al autor. De esa manera el personal de la División Homicidios como de la Dirección de Investigaciones tomó varias testimoniales que comenzaron a ubicar en el lugar de sospechoso al menor. El médico policial entendió que se estaba frente a una muerte violenta, por lo que iba a ser determinante la autopsia que se practicó en la morgue de Oro Verde.
Tras la autopsia se conoció que Enrique no fue asesinado de un tiro a la altura de la frente, tal como se especuló en un primer momento. La inspección ocular del cuerpo, sumado a los estudios con tecnología, determinó que la muerte se produjo por golpes letales en la zona craneal.
Enrique trabajaba en el depósito de vehículos secuestrados de la comisaría de La Picada y desde hacía un tiempo estaba viviendo en el ingreso a Villa Urquiza, luego de haber tenido algunos inconvenientes con su esposa. Los investigadores llegaron a tener algunos datos y comentarios de los vecinos de Enrique en la zona de Villa Urquiza, como también de allegados al hijo que -casualmente- fue visto la noche del miércoles en la zona de barrio Pancho Ramírez. Se indicó que podría haber estado ofreciendo la moto y hasta el arma reglamentaria de su padre, la pistola 9 mm. Familiares del policía asesinado indicaron al personal de Homicidios que el adolescente podría haber padecido algún tipo de adicciones, y de allí que habría discutido en los últimos días varias veces con el padre, que rechazó el darle dinero.