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Locura: se inyectó aceite de coco y casi pierde el brazo

Le salieron quistes por una lesión proteica. Quería más músculos.

Londres

Joven y atlético, desde hacía cuatro años tenía una nueva obsesión en su vida: aumentar la capacidad muscular de su cuerpo. Por eso iba tres veces por semana durante horas a un gimnasio en Londres, para ver crecer sus extremidades de manera brutal. Comía constantemente proteínas porque alguien le dijo que eran buenas; seguía una serie de consejos poco científicos y notaba que sus pechos, su espalda, sus brazos y sus piernas se agrandaban.

Estaba feliz, pero quería continuar porque no estaba del todo conforme, quería sentirse más fuerte. Fue por eso que comenzó a inyectarse insulina, sin ningún tipo de consulta médica. A esa altura, el joven -cuya identidad prefirieron mantener en reserva los médicos que lo trataron y estudiaron- se convirtió en un caso peligroso. A tal punto que, creyendo en las propiedades mágicas del aceite de coco -muy de moda por estos días-, comenzó a inyectárselo para mejorar su performance.

Esto ocurrió luego de que la insulina le produjera una lesión en un tendón del brazo derecho. Alentado por algún colega, comenzó con las inyecciones de aceite de coco para que sanara. Así al menos quedó registrado en el caso de estudio sobre este paciente al que se le diagnosticó “manía muscular”.

Sin embargo, algo falló, comenzó a sentirse mal. Preocupado, recurrió a un hospital para realizarse exámenes físicos. Ingresó extremadamente sudoroso y agitado. “Durante meses había estado soportado un intenso dolor en el brazo derecho”, reveló la médica Maria Johnson, del Ealing Hospital de Londres.

Le hicieron un ultrasonido y descubrieron que las fibras del músculo estaban severamente dañadas. ¿Qué había ocurrido? Al principio, el paciente ocultó la verdad, lo que desorientó a los médicos. Pensaron en una infección luego de una gira que realizó meses atrás por Arabia Saudita. Y la resonancia magnética que se le realizó reveló la presencia de quistes en los músculos. Finalmente, el hombre confesó: se había inyectado aceite de coco en el bíceps derecho.

Creía que de esa forma los glóbulos grasos aumentarían mientras esperaba que su tendón sanara. Sin embargo, el aceite produjo una coagulación que le provocó una lesión proteica.

Este tipo de inyecciones de productos naturales no son frecuentes, según se publicó en el estudio, y Johnson indicó que jamás se había encontrado con algo semejante en su trabajo: “Es extremadamente peligroso para cualquiera inyectarse sustancias. Si el líquido hubiera penetrado en una de sus venas, podría haberle causado una embolia letal. Estuvo a milímetros de que eso sucediera”.

El aceite de coco está de moda. Para muchos tiene propiedades “mágicas”. Algunos lo usan para cocinar, otros para el cuidado de la piel, la pérdida de peso, la digestión. Es usado masivamente en Tailandia, Filipinas y la India. En la actualidad, sus supuestos beneficios se trasladan a Occidente.

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