Este animal, llamado técnicamente Leopardus guigna es más pequeño que un gato doméstico y pesa entre 1,5 y 2,5 kilos y fue hallado en .
El encuentro con el guardaparque fue impactante. Ambos se observaron por unos instantes con curiosidad, y luego el animal trepó a un árbol cercano. Esos escasos segundos bastaron para distinguirlo de otros felinos como el gato montés, y poder fotografiarlo.
“El registro es de suma importancia para el área protegida, dado que confirma la presencia de una de las especies de animales considerada “de valor especial”, de acuerdo a las categorías que se usan en la Administración de Parques Nacionales, debido a que su población está amenazada por distintos factores originados por la presencia humana”, confirmaron desde el Parque Nacional Lanín.
Según detallaron, este animal se alimenta de roedores y aves y también puede comer lagartijas y, algunas veces, liebres. Su pelaje es denso, tupido y esponjoso, de color bayo leonado, con numerosas manchas redondeadas y oscuras que no cubren las manos y los pies. Los ojos son pardo oscuro; la nariz negra y, a ambos lados de ella, presenta una línea facial negra muy marcada. La cola es gruesa y tiene unos 10 a 12 anillos negros.
El gato huiña habita los bosques de la cordillera, en las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut y posiblemente en Santa Cruz. En Chile habita desde la zona central hasta la Patagonia.
Desde el Parque Nacional Lanín explicaron que el gato huiña necesita bosques tupidos, con plantas y árboles de distintas alturas, para poder cazar, moverse agazapado y trepar. Es difícil de ver, ya que tiene hábitos nocturnos y suele andar arriba de los árboles. Es solitario, ágil, veloz, cauteloso, silencioso y excelente trepador y saltador. Esto le permite capturar a sus presas tanto en el suelo como en las alturas. Dispone de lugares de descanso y cría en las ramas gruesas y en huecos, sobre colchones de hojas y pelos.
Pero justamente por la pérdida, fragmentación y degradación del bosque nativo y los incendios forestales está declarado como un animal “vulnerable”. Otra amenaza que sufre es el ataque de perros, y es perseguido cuando se acerca a los gallineros en busca de alimento.
En el Parque Nacional Lanín se registró su presencia en bosques húmedos de las cuencas Quillén, Hua Hum, Huechulafquen y Tromen. Para conocer más sobre las especies de fauna de valor especial se puede visitar la página web de la Administración de Parques Nacionales.