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Los acróbatas sobre dos ruedas

Todas las tardes se juntan en el cenotafio para hacer trucos y destrezas en sus bicis.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Llegan a bordo de sus bicicletas desde distintos barrios de la ciudad para copar durante varias horas las explanadas del cenotafio a los caídos en Malvinas que transforman en el escenario ideal para exhibir sus destrezas y habilidades sobre dos ruedas.

La mayoría de estos jóvenes llegan a ese “escenario” levantando con el manubrio la rueda delantera de sus bicis, descargando el peso sobre la trasera y recorriendo, en lo posible, un largo trayecto. Es uno de los tantos trucos que hacen una y otra vez. No se cansan de practicar, de intentar recorrer cada vez más distancias en una sola rueda.

“Es una diversión para hacer amistades”, aclara Elías, de 17 años, sobre esta movida que convoca cada vez a más jóvenes. Elías es uno de los precursores del grupo que denominaron De los Wallys Nqn. “Eso de andar con una rueda levantada se lo conoce como ‘willy’, pero nosotros le pusimos ‘wally’”, explica este joven que vive en Melipal. Recuerda que hace varios años atrás comenzaron a juntarse para hacer wallys en una plaza cerca del hospital Heller. “Después empezamos a andar por todos lados, Plaza de las Banderas, Paseo de la Costa y desde hace un tiempo nos copamos con este lugar porque hay más espacio en las rampas para hacer infinidad de piruetas”, cuenta. Pueden pasarse practicando acrobacias y piruetas durante más de seis horas.

Algunos asumen nuevos riesgos cuando le quitan la rueda delantera y hacen un wally; otros se juntan en parejas, se agarran de la mano y giran alrededor de un eje tratando de mantenerse la mayor cantidad de tiempo sin que las ruedas toquen el piso.

Ni bien salió de la EPET 15, en el barrio Gran Neuquén, Facundo, de 15 años, agarró su bici para sumarse al grupo que integra desde hace dos años. Su objetivo es “pasar el tiempo” y sentir “cada vez más adrenalina” al levantar la bici y andar en una rueda y al pasar levantar una botella de gaseosa o agacharse y tocar el piso con la palma de su mano.

Rodrigo, de 16 años y de Melipal, dice que está obsesionado con seguir tirando willys y cruzar una de las piernas y mantenerla en el manubrio. Admite que le cuesta “tirar 90”, que es colocar las ruedas en 90 grados. A su lado arranca Joaquín, un pibe de 14, que exhibe su flamante bici para lo cual ahorró durante meses y vendió su celular.

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