Alejandro Olivera
olivera@lmneuquen.com.ar
NEUQUÉN
Los constantes desbordes cloacales en los barrios neuquinos se convirtieron en los últimos días en un gran problema para el EPAS, que no da abasto en la reparación de los caños. Se trata de una situación conflictiva que se dio durante todo el año producto de las lluvias, la antigüedad de las tuberías y los vecinos que arrojan basura a las redes.
Las causas de la problemática podrían ser la falta considerable de infraestructura, en la que el EPAS trabaja como puede, y el llamativo desinterés de las autoridades tanto provinciales como municipales, quienes se acusan mutuamente a la hora de buscar responsables.
En la última década, Neuquén recibió un importante número de personas que llegaron desde otras ciudades para desembocar en la actividad petrolera. Se construyeron grandes emprendimientos inmobiliarios que fueron conectados a las redes ya existentes -preparadas para un número menor de población- y proliferaron las tomas con conexiones ilegales.
El crecimiento demográfico desmedido produjo una precaria situación en la que se está al borde del colapso permanentemente y generó que se mezclaran las redes cloacales con los canales pluviales de la ciudad, lo que derivó en la contaminación del río Limay, de la que nadie se hace cargo. En este panorama se suma otro factor de vital importancia: la poca educación de los usuarios de las redes. Es que desde la entidad aseguraron en reiteradas ocasiones que cuando las tuberías se rompen, se encuentran con restos de algodón y bolsas plásticas que la gente arroja al inodoro. Incluso, estas acciones afectan a la más común de las circunstancias, ya que cuando llueve, el agua se acumula porque no existe un sistema de drenaje eficaz que permita que el escurrimiento. Esto genera que los vecinos destapen las cloacas, por lo que residuos sólidos -arcilla y piedra bocha- entran en los caños y favorecen el colapso.
Ante tanta demanda, el EPAS no alcanza a solucionar todos los problemas que surgen y tiene demoras en la respuesta, por lo que muchos usuarios deben soportar durante varias horas inundaciones y malos olores. Estos últimos se vuelven insoportables en el verano por las altas temperaturas.
Recientemente colapsaron dos tuberías, una en San Lorenzo y otra en Centro Oeste. El primero de los casos fue el más grave, ya que se inundó una plaza y tuvieron que utilizar un camión desobstructor para desagotar y desinfectar la zona.
Estos inconvenientes dan cuenta de una problemática que se repite e indica que todos los esfuerzos que realizan los protagonistas no son suficientes.
Antecedentes
Una historia que se repite
22/05/16 Huiliches
Las tapas de cloaca de las calles Rufino Ortega y Nogoyá sufrieron pérdidas durante todo el año, lo que motivó que el EPAS planificara una obra de “aliviador” para minimizar los debordes.
6/07/16 La Sirena
El barrio tuvo una pérdida en la calle que sobrepasó los cordones y también colmó la capacidad de los baños de los vecinos. Las reparaciones demoraron varios días.
29/09/16 Villa Florencia
Luego de las lluvias, una colectora principal sufrió un colapso por obstrucciones y provocó que el agua carcomiera el asfalto, lo que generó un gran cráter.
9/12/16 Rincón de Emilio
El barrio registró pérdidas cloacales en la calle Mar Báltico, días después de que realizaran una reparación en ese mismo lugar, y sufrieron olores desagradables. Los vecinos no quisieron firmar la conformidad de obra.