Por PABLO MONTANARO
La lápida esconde varios misterios, desde leyendas en antiguas lenguas hasta grabados sajones y vikingos, de profunda relación con la vida y obra de Jorge Luis Borges.
Neuquén > Las inscripciones y figuras de la lápida de la tumba de Jorge Luis Borges en el cementerio Plainpalais de Ginebra siempre resultaron enigmáticas para el investigador Martín Hadis, autor de dos libros sobre el genial escritor argentino. La investigación sobre el significado de las frases e imágenes de la lápida comenzó a partir de un artículo escrito por Hadis en 1996 y que ahora la ha volcado en el libro “Siete guerreros nortumbrios”, publicado por Emecé.
“Siempre estuvo presente en mí como un enigma a descifrar la cuestión de la lápida de Borges. Cuando escribía el libro ‘Literatos y excéntricos’ sobre los ancestros ingleses de Borges encontraba algo y decía ‘esto tiene que ver con la lápida’. Así que fui acumulando numerosas referencias”, explicó Hadis en diálogo con La Mañana de Neuquén. Comentó que el libro es el resultado de veinte años de estudio y análisis de toda esa información que aparece en la lápida y que recién pudo “descifrar” hace dos años. “No fue sólo la búsqueda minuciosa del origen de cada frase o del significado de las figuras sino también la labor y el esfuerzo de leer a Borges relacionándolo con diversas disciplinas que fui estudiando a lo largo de tantos años”.
El monumento de piedra ubicado en el cementerio de Ginebra fue esculpido por el argentino Eduardo Longato a partir de un diseño de María Kodama, quien eligió los elementos significativos para el autor de "El Aleph".
Para Hadis, es un monumento con numerosos niveles de significado, vinculados a la historia personal de Borges “y con un amplio valor referencial hacia sus fuentes y sus obras”.
En el anverso de la lápida hay un grabado de siete guerreros que avanzan en fila con sus armas apuntando al cielo. Debajo de ellos, una inscripción en inglés antiguo: “And me forthedon na”, que significa “Y que no temieran”, que fue extraída de un poema sajón sobre la Batalla de Maldon. Más abajo, dos fechas, 1899-1986 (año del nacimiento y de la muerte de Borges), y una cruz de estilo celta.
La frase “Y que no temieran” es una clara alusión “al coraje que Borges admiraba como cualidad en otras personas”, comentó el investigador. “El combate de Maldon a Borges le recordaba la íntima discordia entre sus dos linajes, el inglés, culto y erudito, por un lado, y el criollo y marcial, por el otro. Encontrar algo bélico y sajón al mismo tiempo fue para Borges como terminar con esa discordia”, acotó Hadis, quien señaló que Borges empezó a estudiar inglés antiguo hacia 1955 cuando se quedó ciego y fue nombrado director de la Biblioteca Nacional.
“Haber leído y releído 'La balada de Maldon' es quizá una experiencia no menos vivida y valiosa que la de haber batallado en Maldon”, afirmó alguna vez el escritor.
En cuanto a la cruz celta, Hadis indicó que remite a la cruz de Gosforth, erigida en Inglaterra en el siglo X por descendientes de vikingos, y que en su columna de cuatro metros contiene grabadas escenas de tradiciones paganas y cristianas. Para el investigador, remite al cristianismo anglosajón de Borges “que no fue un hombre de fe, pero siguió buscando una certeza religiosa hasta su último día”.
El reverso de la lápida presenta dos frases grabadas, una escrita en escandinavo antiguo que traducida dice “El toma la espada Gram y la coloca entre ellos desenvainada”. Frase tomada de un texto islandés de fines del siglo XIII que cuenta la historia del héroe germánico Sigurd, que es mencionado por Borges en su obra. El texto es la Volsunga Saga que, según Hadis, inspiró a Borges para escribir el cuento Ulrica, cuyo epígrafe contiene la frase grabada en la lápida. El investigador comentó que “La Volsunga Saga” fue un regalo que le hizo a Borges su padre.
La otra frase es la dedicatoria “De Ulrica a Javier Otárola”, nombres de los personajes del cuento "Ulrica".
En el reverso de la lápida también está la figura de un barco vikingo que fue tomado de una de las “piedras ilustradas” de la isla de Gotland, Suecia, y representa el viaje a la eternidad.
Hadis expresó que cada uno de los elementos que están en la piedra no fueron tan fáciles de rastrear dentro de la obra de Borges. “No están, por así decirlo, expuestos en la obra, no son tan obvios como los laberintos o los tigres pero son borgeanos y están enhebrados en su obra”, precisó.
Recién en el año 2001 Hadis pudo pararse frente a la tumba de Borges en Suiza. “Fue raro estar ahí, leer esos textos en inglés y nórdico antiguo, ver esas imágenes que a pesar de su origen sajón y vikingo remiten al contexto de su obra”, confesó.
Tras las huellas del genial escritor
Neuquén > Martín Hadis, nacido en Buenos Aires en 1971, es escritor, investigador y docente. Estudió literaturas germánicas comparadas en la Universidad de Harvard y realizó una maestría en Antropología Cultural en la Universidad de North Texas.
Es coautor del libro “Borges profesor”, que escribió junto a Martín Arias, que reúne veinticinco clases de un curso de Literatura Inglesa que el escritor dictó en la Universidad de Buenos Aires en 1966. En esas clases Borges toca temas como los orígenes de la poesía en Inglaterra, autores como Samuel Johnson, William Blake, William Wordsworth, Samuel T. Coleridge, Charles Dickens y Robert L. Stevenson, entre otros.
En 2006 publicó “Literatos y excéntricos: los ancestros ingleses de Borges”, que revela la genealogía de los antepasados ingleses de Borges -los Haslam- de lo que nada se conocía. Hadis partió de los escasos datos de los que disponía el mismo Borges sobre su linaje británico y así traza un recorrido por el legado de esta rama inglesa que, sin duda, influyó en la vida y la obra del autor de "Ficciones".