Un grupo de neurocientíficos del Instituto Karolinska, de Suecia, analizó el ADN de 895 presos de Finlandia y descubrió que las personas condenadas varias veces por delitos relacionados con la agresividad tenían, por lo menos, una de las siguientes variantes genéticas: CDH13 y MAOA. “Aunque poseer una combinación de alto riesgo aumenta en 13 veces el peligro de desarrollar comportamientos violentos, la gran mayoría de los individuos que lo tienen no llegan a manifestarlo”, dijo Tiihonen, responsable del estudio.