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¿Cuántos años vive un perro? Es la pregunta que casi todos hicimos en algún momento, esperando que la respuesta sea de un número grandísimo. Lo cierto es que la expectativa de vida de los canes es inversamente proporcional a su tamaño: las razas más pequeñas y sus cruzas suelen vivir hasta entre 12 y 15 años, incluso hasta los 20; y en las grandes y sus cruzas, el promedio es de ocho años. No obstante, el trato que se le dé y los hábitos que adopte repercutirá directamente en la cantidad y la calidad de años de vida de la mascota.
La cuestión del envejecimiento canino genera tanta atención que, desde 2018, varias universidades de Estados Unidos participan en el macroproyecto Dog Aging Project, que está secuenciando los genomas de 10.000 perros y que fue destacado en la revista Nature. Aunque no hay un cálculo exacto de cuántos años podemos extenderles, la actitud de los humanos influye en la vejez de las mascotas.
Por ejemplo, tenemos en nuestra manos la posibilidad de llevarlos a controles médicos. Es recomendable que los perros tengan al menos una visita al veterinario anual y en caso de los "senior" (más de siete años en razas grandes o más de 10 años en pequeñas), hacerlo dos veces al año. Esto permitirá mantener al día su plan sanitario y detectar en forma precoz la aparición de tumores, endocrinopatías, enfermedades renales, cardiológicas o degenerativas, entre otras. A su vez, el experto también puede recomendar la vacunación: si bien la única obligatoria por ley es la antirrábica, que se aplica a partir de los 3 meses de edad y cuya revacunación debe ser anual, hay dos combinadas para prevenir otras infecciones, como la quíntuple o séxtuple.
En tanto, la desparasitación externa e interna del perro es otro de los pilares fundamentales para cuidar la salud de la mascota. Cabe resaltar que la frecuencia y los productos a utilizar deberán ser indicados por un veterinario. El experto también podrá determinar el momento oportuno para castrar al can. Este procedimiento, además de impedir la reproducción, previene enfermedades: en las hembras, evita los tumores y quistes ováricos, pseudopreñez, enfermedades del útero y de transmisión sexual; y en los machos, reduce el riesgo de las patologías prostáticas y tumores testiculares.
Al igual que sucede con los humanos, una buena alimentación cumple un rol clave en su vida. Un muy buen alimento balanceado debe contener proteínas (en especial pollo y huevo), cereales (preferible el arroz), aceite de pescado, pulpa de remolacha, vitaminas, minerales y antioxidantes naturales. No tendría que incluir soja. Consultados por las dietas caseras, los especialistas señalan que un veterinario nutricionista debe formularla y requieren suplementaciones exactas de minerales, vitaminas, antioxidantes, prebióticos y/o probióticos.
En de suma importancia evitar el sobrepeso en los animales. Para ello, también serán indispensables los paseos, que son recomendados en dos o tres veces por día. Esto también genera un buen desarrollo y mantenimiento de la musculatura, y la mantención del estado óptimo de las articulaciones. A su vez, brindan posibilidades de socialización, tiempo de juego y exploración. Integrarlos a la familia es un hecho trascendental para nuestro amigo cuadrúpedo.
Por su parte, la higiene está íntimamente relacionada con la salud. Así, se aconseja mantener limpio el pelaje, los oídos y los dientes de los animales. Asimismo, es vital desinfecta los objetos de uso cotidiano para ellos.
Según varias investigaciones, la interacción humana con las mascotas ayuda a disminuir los niveles de cortisol, una hormona que está estrechamente relacionada con el estrés ;y, además, logran aumentar la liberación de oxitocina y serotonina, ambas sustancias implicadas en producir sentimientos de amor y felicidad en el individuo. En Argentina, el 12,51% de los argentinos presenta riesgo de padecer un trastorno mental.