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Los neuquinos ya no usan ropa formal: las ventas cayeron un 50%

El comienzo de la pandemia del COVID, el no poder abrir durante meses y la falta de eventos hicieron que las ventas de este sector se vean afectadas.

El sector de indumentaria fue sin dudas uno de los más golpeados por la pandemia del COVID. Durante buena parte del comienzo de esta enfermedad en la Argentina, los locales de ropa y zapatos estuvieron con sus puertas cerradas, con sus dueños buscando la manera de generar ingresos para pagar el alquiler, los servicios e impuestos y los sueldos.

Pero hay un subsector de este rubro que la pasó incluso peor: el de la ropa formal. Y es que desde hace más de un año y medio que los eventos tales como los casamientos, los cumpleaños de 15 y las fiestas de egresados poco y nada ocurrieron a causa de la pandemia.

En una recorrida realizada por LM Neuquén por los comercios que venden este tipo de ropa, se pudo percibir muchas promociones y descuentos para los clientes, de la mano de la caída de más del 50 % de las ventas.

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Al inicio de la pandemia, estos locales, como tantos otros, no pudieron abrir su venta al público. Esta situación se extendió durante casi dos meses y cada lugar tuvo que buscar la manera de reconvertirse. Sin embargo, las fiestas seguían sin ser habilitadas y la clientela no tenía excusas para comprar ropa formal.

“La pandemia impactó fuerte. Estamos vendiendo menos que la mitad”, expresó Lucas, encargado de Macowens, ubicado en Corrientes y Perito Moreno en el Bajo neuquino, en diálogo con LMN.

Las pasadas fiestas de fin de año y algunos egresos ayudaron a mejorar apenas la situación, al igual que el Día del Padre: “Remontó un poco todo porque las calles se llenaron de gente, pero no fue lo mismo, no ayudó tanto, pero por lo menos seguimos teniendo trabajo”, destacó.

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“Actualmente estamos vendiendo más ropa sport que de vestir. De hecho, ya no ingresa este tipo de vestimenta porque la gente está llevando más que nada sweaters, chombas y pantalones de gabardina”, detalló Lucas y dijo que se apoyan “mucho” en las promociones y descuentos “porque sino no hay clientes”.

En Buenos Aires al 100, en el centro de la capital neuquina, está AMICI. Gustavo es el encargado de este local y contó que la caída de las ventas “se notó muchísimo”.

“El año pasado se notó bastante más con el tema de la suspensión de las fiestas de egresados, casamientos. Toda la venta fue poca”, agregó y describió: “Si antes de la pandemia vendíamos 20 ambos por mes, ahora vendemos uno con suerte”.

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Y añadió: “Los egresos que hubo no solo fueron pocos sino que fueron muy exclusivos y de poca duración. El evento era solo para el egresado y sus padres, nada más, entonces se movieron un poco las ventas, pero no demasiado”.

“Ahora la situación es muy floja. Los clientes compran camisas, pantalones, sacos; como vendemos marca Lacoste eso ayuda un poco”, expresó Gustavo.

La situación es alarmante, pero los comerciantes se mantienen con esperanza y confían en que pronto las ventas van a aumentar. La vacuna contra el COVID es uno de los factores que más ayudan a reforzar esta visión

Caso aparte

Si bien el contexto para estas casas de ropa es preocupante, en el centro neuquino hay un caso de excepción que pudo ver las ventajas ante tanta adversidad.

Se trata de Joe Elegante Sport, un comercio ubicado en Buenos Aires al 200. Su dueño, Gustavo, contó a LMN que la parte más difícil de atravesar fue el cierre de mes y medio que tuvieron a principios de la pandemia en 2020.

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“No nos quedó otra que reinventarnos, así que buscamos alternativas con medios electrónicos, pusimos en marcha un perfil de Instagram y Facebook, y una página web. De esta manera empezamos a mover mucho las ventas; tenemos una clientela amplia que siguió pidiéndonos ropa”, relató.

Gustavo sabe que el caso de su comercio es muy positivo en relación al resto: “Hay muchos que usan uniforme, hay empleados administrativos, que necesitan comprar este tipo de ropa. Fuimos evolucionando a medida de la demanda que tuvimos”.

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Sin embargo, la cantidad de clientes con respecto a 2019 no aumentó. La reinvención de este local, que se mantiene vendiendo camisas, pantalones, sweateres y camperas, sirvió para evitar endeudamientos.

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