En realidad este tipo de representaciones no es cosa nueva si no que empiezan a surgir a comienzos del Renacimiento, periodo en el que la mayor parte de los artistas se sintieron atraídos por el uso y mejora de las técnicas de perspectiva en sus obras. Uno de los cuadros más famosos es “Los embajadores”, de Hans Holbein el Joven, que contiene la anamorfosis de una calavera, como ejemplo de vanidad. Está pintada de manera tal que sólo se reconoce con una vista rasante.
En la actualidad el artista inglés Julian Beever revivió esta forma de arte a través de intervenciones urbanas. Sus obras están hechas, sobre veredas o el pavimento, con tizas; y con la ayuda de Internet recorrieron el mundo, asombrando a todos con la originalidad de sus diseños.
Aparte del arte en tres dimensiones, Julian Beaver pinta murales y réplicas del trabajo de grandes maestros del arte. Usualmente lo contratan para crear murales para compañías. Asimismo, se dedica a la publicidad y el marketing. Ha trabajado en el Reino Unido, Bélgica, Francia, Holanda, Alemania, los Estados Unidos, Australia, México y España.