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Por Luis Castillo
Hay dos palabras que Juanchi Bailerón repite por estos días en cada entrevista que da: renovación y reseteo. Es que Los Pericos, después de ocho años de no entrar a estudio, acaban de editar Soundamérica, decimosegundo disco que también significa una refundación de la banda, que será parte de los artistas de la Fiesta de la Confluencia, cuya apertura será el próximo viernes. Antes, Juanchi contó lo que significa su nueva criatura que mantiene las raíces en un viaje de 13 canciones.
¿Qué significó para la banda?
Luego de ocho años de no tener un disco con canciones inéditas, artísticamente es un reflejo de lo que queremos mostrar ahora. No corrimos contra el reloj de la industria y el nuestro. Pericos tiene un perfil y una garantía de shows que hace que estemos constantemente tocando por el mundo. Hemos girado por Atlanta, Charlotte, Houston, Washington, y es nuestra vida de siempre. Para llegar al disco tuvimos un proceso que incluyó una forma diferente de encarar la composición porque acá (por Soundamérica) comenzamos los seis desde cero en la sala.
¿Desde dónde surgió la idea compositiva?
Todo salió desde las pruebas de sonidos en donde siempre salen zapadas y quedaban pequeñas células que luego se perdían. Decidimos retomar esa mecánica pero llevándola a una forma de composición. Fue un proceso largo, creativo pero trabajamos cómodos porque lo hicimos en nuestro estudio haciendo un proceso unificado. Todo el tiempo era grabar dejando todo sonando como iba a ir en la mezcla final.
¿Soundamérica funciona como una refundación de la banda?
Totalmente. Creo que hubo un reseteo de muchas cosas y al disco le da un perfil de un primer disco. Pasaron y se refrescaron muchas cosas personales y humanas entre nosotros. En estos doce años que estoy cantando pasó de todo. Hemos vivido un momento duro como la partida de nuestro saxofonista (Horacio Avendaño) que falleció hace tres años, y eso nos puso en pausa y no teníamos ganas de hacer nada. Sólo tocábamos en vivo como una cuestión de despeje y tracción de energía, pero no podíamos sentarnos a componer. Hemos crecido como personas, como banda, cada uno tiene su familia, y creo que llegamos de la mejor manera al disco cumpliendo 30 años. El disco está cargado de eso y estamos orgullosos porque fue de forma natural.
El título suena como si abarcara muchas sonoridades...
A través de los viajes nos gustó el significado y ese juego de palabras. Pericos siempre jugó con los títulos (Pampas reggae, por ejemplo) que remitían a cosas concretas liberadas a la imaginación. Pero el disco no encierra en sí un paseo por ritmos americanos. Se llama Soundamérica desde nuestra perspectiva: es el sonido nuestro llevado por América. Pericos va ser siendo Pericos pero también tiene la inquietud de renovarse. Esto es una renovación de pasaporte.
Hay dos invitados que son la mexicana Carla Morrison y Emanero, dos opuestos.
Teníamos dos canciones muy lindas y pensamos que una de ellas necesitaba una forma de rapeo, hip hop como hace Emanero, que es sumamente talentoso y es coautor de la letra de “Palabras de fuego”. Espontáneamente nos mostró algo en Philadelphia y después lo grabamos. Después en el festival Pal Norte (se realiza en Monterrey), que es como un Vive Latino, tocaba Carla y la conocimos. Ella conocía por su hermano a Pericos y le pareció un orgullo participar en “Anónimos”. Ella no es tan conocida porque solo vino hace poco a hacer un homenaje a Cerati, pero es una gran artista. Creo que es la canción más fuerte que tiene el disco porque tiene un peso natural específico.
Después de 12 años, ¿cómo te llevás con tu voz?
Primero fue salir con el corazón adelante y la voz atrás. Después la voz se acomodó y pasó al frente. Aprendí el oficio y junto a Ricardo Mollo compartimos muchas charlas porque vamos a la misma profesora de canto (Susana Rosi), y él me tiró mucha onda porque en su primer etapa de cantante -después de Sumo- le pasó lo mismo. Para Soundamérica convocamos a Mavi Díaz (ex integrante de Viudas e Hijas de Rock and Roll) para que me haga de coach vocal y me ayude a cantar en el disco en pequeños detalles que me hizo mejorar y pulir mi forma de cantar.
¿Cómo te toma hoy a los 50 seguir girando con Pericos?
Nos toma en una forma que tiene que ver con una renovación de la energía y del amor por la banda, que hace que te rejuvenezca. Como dice un amigo, hay que morirse joven lo más viejo posible. Muchas bandas acumulan experiencia y años, algo que no se puede evitar. Pero si lo tomás con desafíos, ganas, entusiasmo y tomando riesgos, te da una chapa importante y las canas que tenemos hoy son parte del atractivo que tiene la banda con tanta experiencia. Es un valor agregado que la gente no lo toma como primera situación porque va a ver el show. Pericos entiende la vida sana y digna de una banda porque sus integrantes encaran la vida de esa forma.
Años atrás, cuando el reggae logró su consagración en Argentina, Los Pericos optaron por otra cosa. ¿Por qué no aprovecharon ese momento?
Creo que fue algo inconsciente. 7 (2005) fue el primer disco de una etapa nueva, de cambios, y ese disco tenía que tener un carácter de dientes apretados y puños cerrados, cosa que hizo que no nos sumáramos a la moda del reggae que estaba explotado por todos lados. Necesitábamos hacer un disco honesto y permeable a ese momento de la banda. Después vino Pura vida (2008), que funcionó como un contrapeso de 7. No estábamos tan pendientes de que el reggae se estaba poniendo fuerte.
Además de Pericos, tenés una línea de vinos, conducís un programa de TV y otro de radio. ¿Te sentís cómodo en esos roles?
Todo surgió con cosas que me gustan. El programa de La Nación + es de charlas con músicos. Técnicamente es una entrevista, pero para mí es una charla entre músicos que salen de su pose. Son cosas que son parte de mi vida, igual que el vino. Soy un apasionado que ha he hecho cursos y hasta he conocido enólogos porque me encanta. Así llegué a Marcelo Pelleriti, y me abrió la puerta para hacerlo. Así surgió el Malbecaster y ahora va a salir el Pinkblanc, que es un vivo rosado. Después, en el programa de radio pongo la música que me gusta y charlo con la gente.
Para agendar. Fechas.
Los Pericos junto a Kevin Johansen serán los encargados de cerrar el evento que espera más de 50 mil personas por noche. El viernes los artistas principales serán Turf y Airbag, mientras un día después será el turno del reguetonero Joey Montana y Miranda!.