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Los petroleros gambetean el diván todo lo que pueden

Muchos temen que la visita al psicólogo los perjudique en el trabajo.

Analía Castro

castroa@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Desde hace tiempo la terapia psicológica se transformó en un fenómeno que llegó para quedarse. En Neuquén, la tendencia continúa en aumento, más allá de que los hombres que trabajan en el sector petrolero sean más reticentes a contar sus intimidades y sufrimientos ante un profesional.

El estilo de vida de quienes se dedican a esa actividad tiene complejidades que inciden en el desarrollo personal y en las relaciones sociales. Las mudanzas y el desarraigo, el aislamiento por las jornadas laborales en el campo, los regímenes atípicos que los mantienen alejados de sus hogares por varios días o semanas tienen su corolario en el plano emocional y en los vínculos familiares que, en ocasiones, generan problemas ligados a la salud mental.

No obstante, existen trabas o prejuicios en los trabajadores de esta industria a la hora de golpear la puerta de un psicólogo para pedir ayuda. “Por lo general llegan a la consulta más porque alguien se los indica que por sí mismos”, señaló Laura Azcona, directora de la carrera de Psicología de la Universidad de Flores. “La que más consulta es la mujer, por ella misma y por los hijos. El varón, en cambio, consulta cuando ha pasado un largo trecho, cuando empiezan a aparecer consecuencias físicas, emocionales o en los vínculos. O sea, cuando está próximo a desarrollar una crisis personal o algún tipo trastorno psicopatológico”, explicó, y agregó que la terapia se convierte en una opción una vez que agotaron otras instancias.

Antes, los hombres tienden a recurrir a un amigo o a la familia para reflexionar sobre sus cuestiones íntimas relativas a la soledad, una adicción o a la sexualidad. “Hablar abiertamente con ‘un desconocido’ le resulta bastante difícil aún en esta época”, describió la especialista.

Azcona contó que en la Uflo se realizó un informe socioambiental sobre las causas más comunes por las que los trabajadores de la industria hidrocarburífera llegan a la consulta. En ese sentido, indicó que el estrés y el consumo de alcohol y otras sustancias son unos de los principales motivos de los tratamientos. “Hay mucho nivel de ansiedad, de frustración, soledad y la pareja se ve muy afectada por estos aspectos”, dijo, al tiempo que incluyó dentro de las problemáticas la violencia intrafamiliar y de género, trastornos en los estados de ánimo y de ansiedad. “Si bien el beneficio económico de su trabajo es muy importante tiene un gran costo emocional y vincular”, remarcó.

Azcona sostuvo que, en ocasiones, estas situaciones se ven reflejadas en el desempeño laboral y que a veces son las áreas de recursos humanos las que derivan o promueven la consulta con el terapeuta. “En general el varón recorre un camino más largo hasta llegar a la consulta porque tiene una consecuencia sobre el trabajo. Los tratamiento psicológicos y las licencias quedan entre sus antecedentes, con lo cual no está tan bien visto”, manifestó. En consonancia, otra fuente vinculada a salud mental y al sector petrolero comentó que a pesar de que las creencias en torno a ir al psicólogo han cambiado, persisten los prejuicios en los trabajadores de esta actividad. Añadió que muchas veces a los petroleros les cuesta mantener la continuidad en los tratamientos por sus compromisos y tiempos laborales, incluso cuando tienen que asistir a terapias familiares o acompañar la de sus hijos.

Por otro lado, relacionó la adicción al el alcohol, la marihuana, la cocaína y al juego con las formas de esparcimiento que tienen los trabajadores en su tiempo libre y agregó que la actual crisis económica que afecta al sector no sólo acrecienta las situaciones de malestar, sino que tiene un efecto dominó en el núcleo familiar y el contexto laboral.

El estrés, el consumo de alcohol y otras adicciones son los principales motivos de consulta.

Los vaivenes económicos se reflejan en el consultorio

Más allá de la situación específica que se da en el sector petrolero, donde las consultas al psicólogo continúan en incremento, los efectos del actual contexto económico tienen su correlato en los espacios de análisis.

“La crisis puede impulsar la consulta y generar más necesidades y situaciones a las cuales atender, pero la cuestión es más compleja”, advirtió el psicólogo Marcelo Zuvela, quien reconoció que la condición socioeconómica influye a la hora de acceder a un servicio. “A veces hay una merma porque aquel que no tiene tantos recursos se inhibe de invertir dinero en cuestiones no esenciales. La cultura y la posibilidad de analizarse pueden quedar postergadas”, dijo y señaló que hay gente que interrumpe su terapia o se vuelca al sector público.

En sintonía, Máximo Mantilaro, jefe del Servicio de Salud Mental del Hospital Castro Rendón, indicó que al quedar desempleadas, muchas personas recurren al hospital porque perdieron su obra social y que esta problemática y la de los salarios que no alcanzan se manifiestan en los consultorios con cuadros de angustia, aumento de consumo de drogas, y violencia.

Si bien no pudo establecer una relación directa entre el nivel de consulta y la crisis económica, señaló que en general hay más demanda. “Lo vemos en los turnos. Semana a semana estamos detrás de los que se liberan por un alta o por abandono de tratamiento para poder ocuparlos”, dijo el especialista y precisó que actualmente la entidad cuenta con tres psicólogos y cuatro psiquiatras dedicados a consultorios externos, cuando el radio de cobertura es de 80 mil habitantes.

En ese sentido, manifestó que hay una expectativa de consulta de la población asignada por radio que es superior a la respuesta que puede dar el hospital. Por su parte, Laura Azcona señaló que de un tiempo a esta parte se da el caso de personas que se acercan a los consultorios privados consultan si atienden por obra social y si tienen que pagar un plus o no.

Laura Azcona. Directora de la carrera de Psicología de la Uflo y psicóloga clínica

1 ¿Cuáles son los principales motivos de consulta a nivel general?

En la adultez los motivos tienen que ver con la vida cotidiana y las crisis típicas de la edad adulta: maternidad, paternidad, pareja, crianza de los hijos, la autorrealización. Además, la situación económica y los ajustes históricos sociales promueven estrés, consumo de sustancias como alcohol o psicofármacos para poder dormir o mitigar los dolores físicos típicos de tanta exposición y exigencia. La depresión, los trastornos de ansiedad y violencia de género son otros factores de consulta.

2. ¿Y en el caso de niños y adolescentes?

Concurren por crisis propias de su desarrollo evolutivo o por trastornos específicos (en la conducta alimentaria, escolar, adicciones o cuestiones sociales) que ya se han desarrollado. Muchas veces no son los padres sino otro adulto de la familia, de la escuela o un médico que advierte que hay un problema.

3. ¿Hay algún factor nuevo que se haya incorporado?

La inseguridad. Los pequeños robos en la calle, asaltos o secuestros exprés llegan como motivo de consulta y tenemos que trabajar sobre el estrés postraumático con las víctimas y testigos. Muchos se quedan híper alertas, con la sensación de pánico o con trastornos del sueño. También estamos viendo efectos en los chicos porque el adulto les transmite su miedo o su inseguridad.

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