{# #} {# #}

ver más

"Los políticos deben gobernar para el bien común"

Virginio Bressanelli. Mirada. Preocupado por la situación social y económica, el obispo de Neuquén destacó, sin embargo, la madurez de la población que no provocó desórdenes.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

“Este año todos esperaban que bajara la inflación, que la economía creciera y que se garantizara el trabajo. Y llegamos a este fin de año con lo más doloroso que es la pérdida de lugares de trabajo, con la inseguridad que eso lleva a las personas y familias”, reflexiona el obispo de la diócesis neuquina, Virginio Bressanelli, sobre el difícil panorama económico y social en este 2016 que llega a su fin.

Cortar una ruta para reclamar no es normal. Cuando es normal, la sociedad se enferma”.

¿Observa a los argentinos desesperanzados por la actual situación?

No diría desesperanzados porque uno de los elementos positivos de este año ha sido que la sociedad no bajó los brazos ni hubo desmanes u otro tipo de cosas catastróficas que sucedieron en otras épocas. Creo que eso no pasó porque los argentinos nos vamos dando cuenta de que la clave está en el diálogo y en buscar juntos el bien común.

¿Cómo ve la situación de la provincia?

Este año como nunca, desde que soy obispo de Neuquén, he visto tanta gente durmiendo en la calle. En invierno, cuando abríamos la Catedral, enseguida entraba gente para dormir o para resguardarse del frío. Un día conté nueve personas durmiendo, incluso llegaron a ser 11. Venimos hablando con el gobierno provincial de contar con un lugar para que esta gente que duerme en la calle tenga la posibilidad de estar allí, bañarse y dormir.

¿La crisis se sintió muy fuerte en el sector petrolero, con despidos y retroceso en la producción?

Es muy peligroso concentrar la economía de una provincia en un solo sector. El tema de Vaca Muerta estuvo muy inflado y cuando eso ocurre, el globo en algún momento comienza a desinflarse. Creo que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no dijo toda la verdad. La explotación del petróleo y del gas convencional es sumamente costosa y todavía no rinde para que pueda dar un beneficio real al país. Además, el alto precio del barril de petróleo. Todo esto refleja que no tiene largo respiro porque se termina consumiendo más de lo que se produce.

¿Cómo es su relación con el gobernador Omar Gutiérrez?

No tengo un diálogo permanente, nos hemos cruzado en algún acto y pudimos conversar. Es una persona accesible. Yo, por mi forma de actuar, no busco el contacto con las autoridades, aprendí a no ubicarme en una postura de oposición ni de oficialista. Es fácil hablar desde afuera, pero la práctica de gobierno es distinta.

—¿Qué opina de los cuestionamientos a Mauricio Macri de que gobierna para los ricos y las grandes empresas?

En los primeros meses de este año, antes de que se pusiera en evidencia la situación del país, desde la Conferencia Episcopal Argentina llamábamos la atención sobre la necesidad de tener una mayor sensibilidad social. La sensibilidad social la da el contacto y acercamiento a realidades concretas. Y no perder ese deseo de ayudar a que la Argentina salga de una repetición de modelos que terminan llevándola al fracaso. A los políticos les pediría que deberían dar la imagen de que no se está jugando por el poder sino por el bien común, más allá de que esto les traiga algún rédito en lo político. Lo mismo pienso de los gremios.

—¿Por qué?

Los gremios tienen que rever sus estrategias de reclamo, que son reales pero no todas son convenientes, sobre todo cuando dañan a terceros. Cuando esas estrategias se vuelven habituales, corremos el riesgo de enfermarnos como sociedad. Cortar una ruta no es normal y cuando lo anómalo se convierte en normal, la sociedad se enferma. Los reclamos a nivel educativo llevan a tantos días de pérdida de clase y con eso se pierde calidad educativa. Por otra parte, el Gobierno tiene que pensar cómo actuar frente a los reclamos. A veces tardan en dar una respuesta y al final terminan dando lo que le reclaman. Uno se pregunta, por qué tardaron tanto en responder generando que los chicos pierdan días de clase. Cualquier autoridad que dilata una respuesta está jugando al desgaste de quien reclama o no sabe cómo solucionarlo.

Te puede interesar