Y mientras Inglaterra se marchó ante Australia apenas en la fase de grupos de su Mundial, y Francia sufrió una de las derrotas más humillantes frente a los All Blacks en cuartos, Los Pumas se hicieron un lugar entre los cuatro mejores del mundo al eliminar al bicampeón del torneo Seis Naciones, Irlanda, y buscarán acrecentar su historia el domingo ante los Wallabies.
Metamorfosis
Entre el Mundial de 2011 y este torneo, Los Pumas atravesaron una metamorfosis: pasaron de ser un equipo aguerrido e inexpugnable a despertar la admiración de sus rivales por el juego vistoso y contundente en ataque en el Mundial de Inglaterra.
Para los integrantes de la selección, el cambio tiene que ver con la adaptación al estilo de juego de las potencias del sur, más ágil y ofensivo que el juego físico que proponen los del norte.
"Se necesitó tiempo y trabajo, además de la competencia con los mejores, que exige un nivel de preparación que luego se convierte en costumbre", dijo el DT Daniel Hourcade tras la victoria en cuartos ante Irlanda.
Gana, gusta y golea
La gran diferencia que Argentina sacó ante Irlanda (43-20) refleja las propuestas de juego que los seleccionados del sur y del norte presentan.
"Hay una diferencia de estilo, se busca otra dinámica y ganar el contacto. En el norte se busca más atacar el costado del ruck y buscar más la disputa en el scrum", expresó Nicolás Sánchez. El entrenador de Irlanda, Joe Schmidt, también destacó el poderío argentino. "Jugaron de manera superlativa. El alto nivel los va llevando a jugar mejor. Son una amenaza".