A partir de ahora, sólo se van a otorgar permisos temporales de residencia para la mayor parte de refugiados, y se va a limitar el derecho a la reagrupación familiar durante los próximos tres años.
"Necesitamos un descanso. Suecia es un país pequeño que hace un esfuerzo enorme", agregó el primer ministro, Stefan Löfven, y responsabilizó a los países miembros de la Unión Europea.
"La acogida en Europa no parece depender sólo de la capacidad física, de las posibilidades que esgrimen los gobernantes de cada país. También es una cuestión de voluntad política", expresó.
Según las autoridades suecas, se saturaron los lugares de acogida y han tenido que recurrir a barracones, antiguas cárceles, escuelas y carpas para alojarlos. Incluso están estudiando el uso de barcos.