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Los tequeños, la delicia venezolana que conquistó a Zapala

También se conoce como dedito o palito de queso. Son furor de ventas en el centro de esta ciudad. La historia de la pareja que los introdujo.

En los caminos de la vida siempre se dice que cada crisis es una oportunidad. Sin embargo, en esas circunstancias hay personas que no esperan que las oportunidades vengan de afuera o de terceros, sino que esas oportunidades las producen y las desarrollan ellas mismas. Este es el caso de la pareja compuesta por Catherine Espinosa (25 años) y Lucas Alderete (27 años).

Estos jóvenes zapalinos decidieron unir sus destinos hace unos 3 años y desde entonces comparten sueños y desafíos. Ella cursa dos carreras (técnico radiólogo y profesorado de folklore) y él mientras reparte currículum por donde sea se capacita en un curso de manejo para obtener el carnet profesional para buscar un trabajo estable.

El año anterior sus vidas estaban medianamente resueltas económicamente, a pesar de la pandemia. En el verano emprendieron una aventura turística como mochileros por algunos destinos cordilleranos. Al regreso Lucas se da por enterado que se había quedado sin trabajo y como consecuencia peligraba la economía familiar.

“En esos momentos nos entró la desesperación, no sabíamos que hacer. Empezamos a buscar trabajos por todos lados sin suerte. Por esos días mi hermana abrió un local comercial y nos lo ofreció para que lo atendiéramos mientras conseguíamos trabajo”, contó Catherine.

Tequeños invadieron Zapala

Los tequeños, la comida que conquistó a Zapala.

“Pasado un tiempo el local cambia de dueño y nos quedamos sin trabajo nuevamente. En medio de la desesperación nos surgió la idea de vender tequeños en el centro de la ciudad. Ya lo hacíamos antes pero entre amigos y familiares como algo extra pero en esta ocasión pusimos todos los esfuerzos para que nos fuera bien porque de eso dependía nuestra economía”, contaron.

-> Cómo se hacen

Acerca de su novedosa producción, Catherine contó que “nosotros los tequeños los conocimos en Neuquén en un tiempo que vivimos ahí. Nos llamaron la atención. Generalmente los vendían los venezolanos y los colombianos. Provienen de Venezuela, originalmente se hacen de queso pero nosotros quisimos hacer algo distinto, algo nuevo. Buscamos las recetas, y probamos de hacer varias. Nos gustó como quedó una y la hicimos rellenas de jamón y queso. No es una masa ni muy dulce ni muy salada, tiene un poco de sal y un poco de azúcar, tienen forma de cañoncitos, es una masa más gastronómica. Generalmente vendemos a la mañana o a la tarde para acompañar a los mates”.

Tequeños invadieron Zapala

Los tequeños, la comida que conquistó a Zapala.

-> Tequeños sureños

Como ya tenían la experiencia de haber vendido su producto gastronómico, los jóvenes decidieron elaborar algunas docenas y salir al centro zapalino a venderlas. “Los primeros días agarrábamos un tupper y salíamos en dos bicicletas por el centro de la ciudad. Costó mucho porque la gente no sabía que eran los tequeños así que de a poco se fueron conociendo. Algunas veces nos bajaba el ánimo pero sabíamos que no podíamos aflojar porque era la única entrada económica que teníamos”.

Tequeños invadieron Zapala

Los tequeños, la comida que conquistó a Zapala.

Contó también que “los tequeños los hacemos entre los dos. Antes había comenzado yo a hacerlos, pero se me hacía muy largo el trabajo. Así que Lucas fue aprendiendo a la par mía y ahora estamos los dos, nos organizamos en lo que es la producción y se nos hace más fácil, más llevadero. Salimos temprano en la mañana, a eso de las 8:30 hs. Por ahí los Bancos nos piden, tenemos que estar tempranito ahí. Nunca lo tomamos como algo sufrido, no es que lo tomamos como que nos cuesta o nos entumimos de frío, al contrario, lo tomamos como algo divertido, siempre lo buscamos desde ese lado, de divertirnos en el trayecto, de reírnos. Cuando vendemos todos nos abrazamos en pleno centro, nos alegramos. Volvemos a casa contentos y con ganas de salir de nuevo al otro día”.

Para agilizar la venta Lucas, con la ayuda de su familia y amigos cercanos, construyó un carrito que muy pronto se incorporó a una de las bicicletas y es donde ahora llevan toda la producción con más comodidad y seguridad. “Tenemos una familia de oro, siempre nos apoyan en todo. Son nuestro puntal”, señaló.

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