Londres
El 22 de julio de 2011, un día antes de morir Amy Winehouse, su madre fue a visitarla a su departamento. Según reveló en el libro Loving Amy, que saldrá publicado el 11 de este mes en el Reino Unido -y cuya recaudación irá destinada a la fundación que preside con el fin de prevenir los efectos del mal uso del alcohol y las drogas en los jóvenes-, Janis Winehouse halló “botellas rotas de vino blanco” por todo el suelo de su casa en Camden, al norte de Londres.
En su relato, la madre de la reina del soul cuenta que su hija estaba tan borracha que solo pudo bajar las escaleras con la ayuda de su guardaespaldas, Andrew Morris.
“Vi a Amy colgada de su hombro, como la carga de un bombero”, relató y agregó: “Era obvio que él la había bañado y vestido, e intentado peinarla para que pareciese respetable”.
“Apestaba a alcohol. No pude sentarme allí y verla de esa forma”, contó. Con la autopsia se comprobó que la cantante murió por intoxicación etílica accidental.