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Las fronteras del vino están cambiando. Y en el extremo sur de nuestro país, en la estepa de Chubut, se encuentra hoy la bodega y los viñedos más australes del mundo: Otronia, enfocada en producir en las inmediaciones del Lago Musters, algunos vinos cuyo corazón late para contrarrestar el frío austral.
Era algo impensado hace un puñado de décadas. Entonces la frontera austral del vino estaba en el Valle del Río Negro. Medido en línea recta, el límite se corrió poco más de 700 kilómetros hacia el sur: como si en el mapa del vino europeo –puestos a comparar– se corriera de Piemonte en Italia hasta la Champagne en Francia.
Sucede que el mundo está cambiando y con él algunas fronteras. Así como en el sur el límite hoy se estiró hasta los 45º33’36” en Chubut, en el otro extremo de América, también emergió en
el mismo tiempo una región impensada en el lago Okanagan,
Canadá, 100 kilómetros al norte del borde con Estados Unidos: tan al norte como a una latitud de 50º.
Como era de esperar para zonas heladas, estos extremos se especializan en variedades de ciclo frío: Chardonnay, Riesling y Pinot Noir. Lo raro de la región de Chubut es que además embotellan Merlot, Malbec y Torrontés.
El vino de la estepa
Propiedad del empresario Alejandro Bulgheroni, Bodega Otronia plantó los primeros viñedos en 2010 y elaboró sus primeros vinos en 2016. Región extrema y sin registros previos climáticos para la vid, los primeros años fueron de aprendizaje: como en toda la Patagonia el viento resultó ser uno de los más notables desafíos.
Ubicados en la ladera este de la Sierra de Silva –el espinazo de cerros que hace de dique al lago Musters– las viñas están relativamente al resguardo de los vientos del Oeste. Si para muestra basta un botón, el día que la visitamos, a mediados de septiembre, soplaban a unos 90 km por hora en forma constante. Las cortinas de álamos, de los que hay plantados unos 300 mil para las 50 hectáreas de viñedos (6 mil por hectárea), están alcanzando altura suficiente como para frenar algo de esa furia.
Las heladas son otro de los desafíos complejos. Plantados en pleno desierto, un día de verano la temperatura puede caer, por irradiación de la tierra en la corta noche, hasta menos de cero grado. Las aguas del Río Senguer, que serpentean en la llanura hasta llenar el Musters y su subsidiario, el Colhué Huapí, son una bendición: empleando aspersores logran combatirla. Los suelos arenosos retienen poco o nada de ese exceso.
El sol, sin embargo, es constante. En verano las largas horas en que irradia su luz sobre los viñedos permite madurar las uvas con lo justo. Y lo justo aquí se traduce en una acidez tan elevada como vibrante. En blancas, mandan las flores y las frutas cítricas; en tintas, guinda y cereza, con trazos florales. Destacan en particular 45º Rugientes Pinot Noir 2019, 45º Rugientes Merlot 2019 y Otronia Chardonnay 2018.
Chubut y más allá
La provincia de Chubut entró al mapa del vino en 1999 cuando se inició la plantación del viñedo del Hoyo de Epuyén. Dos décadas más tarde, cubre unas 85 hectáreas repartidas en diversas vertientes y valles.
La Comarca Andina –de Epuyén a Trevelin–, ofrece unas 30 hectáreas plantadas, donde el eje es Chardonnay y Pinot Noir. También zona límite, algunos productores sacan partido de las laderas y logran madurar bien algunas uvas: De Bernardi Pinot Noir 2018 y Contra Corriente Chardonnay 2018 son dos buenos ejemplos. Mientras que otros productores, con viñedos en los bajos, embotellan vinos más esqueléticos y de tensión, como Nant y Fall Pinot Noir 2018 y Casa Yagüe Chardonnay 2019.
Otros productores –ninguno con bodega aún– tienen viñedos implantados en el valle de Gualjaina y alrededores. Hasta ahora no hemos podido probar ningún vino elaborado en la zona, pero en los próximos años los veremos. Resta uno más, tan exótico como singular, que se plantó en Bahía Bustamante, a pocos metros del mar, apenas por arriba del nivel máximo de la marea. Va por su segundo verde.
En plena expansión, la frontera del vino se corre al ritmo del calentamiento global en ambos hemisferios. No sería de extrañar que, más temprano que tarde, aparezcan nuevos más allá de los límites actuales.
¿Viñedos en Santa Cruz?
La década pasada se hicieron algunos ensayos para ver la viabilidad en la zona de Los Antiguos, Santa Cruz, que no prosperaron. Hay, sin embargo, un viñedo experimental del lado Chileno del lago Buenos Aires –Lago General Carreras en el país trasandino– y otro apenas más al sur, en Lago Posadas.
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