Brasil
Lula da Silva proclamó ayer su inocencia, rechazó por “mentirosa” la condena a nueve años y medio de prisión por corrupción dictada en su contra por el juez Sérgio Moro, y se postuló oficialmente como precandidato presidencial para las elecciones del próximo año.
Las declaraciones se dieron en un contexto que se pareció más a un acto partidario que a un descargo, ante miles de personas y en la sede del Partido de los Trabajadores en San Pablo. Desde ahí, Lula lanzó un contraataque a la sentencia. “El único que tiene derecho de decretar mi final es el pueblo brasileño”, sostuvo.
De todos modos, su candidatura dependerá del Tribunal Regional 4 de Porto Alegre, la cámara de apelaciones, ya que si éste confirma la sentencia, el ex presidente no podrá ser candidato y quedará inhabilitado. Como esa es la clave de este proceso, el PT lanzó la consigna “Elección sin Lula es un fraude”, alentando al fantasma de la proscripción. El ex sindicalista fue candidato en 1989, 1994, 1998, 2002 y 2006 y en las últimas dos logró imponer a su sucesora, Dilma Rousseff, destituida el año pasado.
Con críticas a los medios, a la prensa y a la “casa grande”, como se dice en Brasil a la elite económica, en alusión a la época de la esclavitud, Lula, favorito en las encuestas, disparó: “Si creen que con esta condena alguien me saca del juego, se equivocan, estoy adentro. No sé cómo alguien consigue escribir casi 300 páginas para no decir absolutamente nada contra la persona que quiere acusar”, dijo en referencia al dictamen del juez.
Lula fue condenado en primera instancia por una causa de corrupción asociada a la red que operó en la estatal Petrobras, pero la sentencia aún no es firme y deberá ser ratificada por un tribunal superior. “La sentencia tiene un componente político muy fuerte”, señaló el ex presidente de Brasil entre 2003 y 2010. Y apuntó que “ninguna verdad fue tomada en cuenta” durante el proceso, uno de los cinco que tiene abiertos con la Justicia, la mayoría relacionados con la trama corrupta que operó en Petrobras.