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Lydia Lamaison, una vida en obra

La reconocida actriz falleció ayer a los 97 años. Sus familiares decidieron no velarla y solicitaron que el valor de las ofrendas florales sea donado a La Casa del Teatro, un hogar para actores retirados.

Recordada por novelas como "Muñeca brava", Lamaison fue una de las pioneras de la televisión y el cine, aunque su pasión era el teatro.
 
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“Amo la vida a pesar de todo lo que pueda pasar.  No sólo el hecho de estar viva, sino de estar disfrutando este minuto. La vida vale la pena vivirla. No pienso que el tiempo pasado fue mejor, ni tampoco pienso en el futuro. Claro que mi futuro es corto, tengo 96 años”, vaticinaba -durante una  entrevista para "Qué fue de tu vida" conducido por Felipe Pigna- a finales de 2010, Lydia Lamaison, la reconocida actriz que ayer murió luego de un proceso de deterioro general de su salud.
La noticia la confirmó el Secretario de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi a través de su cuenta de Twitter.
“Esta madrugada falleció Lydia Lamaison, gran actriz y mujer ejemplar", señaló el mandatario, y agregó que la artista "fue extraordinaria y de fuertes convicciones".
Lombardi manifestó además que "la familia de Lydia Lamaison solicita que se done el importe de las ofrendas florales a la Casa del Teatro, que fue la gran pasión de su vida" y donde la actriz se desempeñaba como vicepresidente.
Esta institución se encarga de albergar y “proteger a actores y actrices que en su vejez buscan un lugar digno para vivir”, según describe el sitio de este hogar creado en 1938 por Regina Pacini de Alvear, cantante lírica, esposa del que fuera presidente argentino.
 
Temprana vocación
Lamaison, nació el 5 de agosto de 1914 en la ciudad de Mendoza, pero se crió en Buenos Aires.
Si bien una vez finalizado el normal, comenzó la carrera de Letras, a los dos años abandonó sus estudios para dedicarse a la que ya desde niña se manifestaba como su vocación: la actuación.
“Antes de dedicarme al teatro hice varias cosas que no tenían que ver con eso, pero mi vocación era el teatro. De algún modo tenía que dejar todo”, recordó Lamaison en el programa emitido por la TV pública. 
“Era muy chiquita y siempre quería estar haciendo monerías y cosas. Era una nena obediente que tenía que seguir estudiando, cosa que no me arrepiento. Pero en los fines de fiesta del colegio hacía de directora, autora e intérprete. En cuanto festival había, estaba haciendo algo. Así que la vocación nació conmigo”, se remitió la actriz.
 
Los inicios
Empezó con el teatro independiente para luego formar parte de la compañía de Blanca Podestá, cuyo linaje artístico se destacó en las tablas.
A partir de allí la actividad teatral de Lamaison fue más que prolífica, logrando que sus obras fueran elogiadas en todo el mundo. Participó en “Perdidos en Yonkers”, “Los físicos”, “Doña disparate” y “Bambuco”, “Ollantay”, “Biógrafo” y “Pasajeras”.
Justamente al respecto de su labor en escena, la actriz resaltó que, si bien siempre se sintió cómoda tanto en el cine como en la televisión, el teatro era fundamental.
“Es única la comunión que se establece entre el actor y el público. Porque estás dando tu emoción y pensamiento. Estás dando muchas cosas. Y el aplauso del público es una abrazo, es una cosa tan maravillosa que sentís”, se regocijaba.
 
En pantalla
Su labor actoral no sólo se redujo a los escenarios, sino que ha trabajado con igual intensidad tanto en cine como en televisión, a pesar incluso de haber sido prohibida en dos ocasiones (ver recuadro).
En la pantalla grande participó en alrededor de 25 filmes. "Alas de mi patria" fue su primera película en 1939 y en 1959 fue convocada por el director Leopoldo Torre Nilsson para participar en "La caída", con Elsa Daniel y Lautaro Murúa, por la que ganó un premio a la mejor actriz de reparto.
Además, por sus labores en "Fin de fiesta" y "Un guapo del 900", ambas de 1960, ganó un premio a la mejor actriz y uno a la mejor actriz de reparto por su actuación en "Voy a hablar de la esperanza" (1964).
En la TV, quehacer que la ha mantenido en el afecto popular hasta hoy, también ha sido precursora ya que, tal como comentó, “en la tele empecé cuando empezó la tele”, debutando con una obra teatral interpretada en vivo.
Pero las más recordadas, por haberla acercado a las nuevas generaciones, fueron algunos ciclos como "Celeste siempre Celeste", "Nano", "Zíngara" o "Muñeca brava", telenovela que terminó por consagrar a Natalia Oreiro. Su última aparición fue en “Jesús, el heredero” en 2006.
Nada más
No es poco decir que Lamaison logró transitar casi un siglo. Quizás por eso la actriz afirmaba haber “vivido intensamente” y se animaba a bromear que “a mis primeros 69 años estoy viviendo una etapa en que me siento serena”.
“Me siento plena en el sentido que he hecho cosas que me han gustado, ¿qué más puedo pedir?”. Seguramente, nada más.

Reconocimientos

Entre los numerosos reconocimientos, la actriz fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1997; en diciembre de 2005, Daniel Scioli, entonces vicepresidente, le brindó un homenaje en el Salón Azul de la Cámara de Senadores. En 2001 recibió el premio de Platino de la Fundación Konex a la Actriz de Televisión y, simultáneamente, el diploma al Mérito en la misma categoría.
Por su parte, en 1999 fue declarada formalmente como una de las "Notables Argentinas", y recibió premios como Santa Clara de Asís, ACE, María Guerrero, Estrella de Mar y Florencio Sánchez.

Los años duros

Aunque nunca hizo manifestaciones políticas, Lamaison fue prohibida en dos ocasiones. Una de ellas fue durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1952), debido a que la artista había acudido a una comida para agasajar a Francisco Petrone. El actor justamente debió exiliarse en 1950 tras no conseguir trabajo por su militancia en el partido comunista.
La segunda ocasión fue durante la última dictadura, debido a que la actriz en ocasión de un viaje a Chile había conocido al poeta Pablo Neruda.
"¿Sabés qué le dije al oficial que me tomó los datos? -recordó la actriz- '¡Escúcheme!, ¿qué persona que llega a Chile no quiere conocer a Neruda? Es como alguien que viene a Buenos Aires y quiere conocer a (Jorge Luis) Borges'".
A pesar de su argumento, la actriz no pudo participar de "El casamiento de Laucha" (1977), película dirigida por Enrique Dawi y que protagonizó Luis Landrisina.

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